Cómo influyen tus experiencias pasadas en tus miedos

 

Muchas veces pensamos que cuando alguien tiene filofobia, el problema proviene de alguna situación negativa que ha vivido en su pasado.

Pero eso no siempre es correcto.



De hecho, cometeríamos un error si generalizamos pensándolo.

Quiero traerte el ejemplo de Carlos, un chico que a sus 30 años se vio en una especie de prisión emocional de la que no podía salir. (Si eres mujer, mira el ejemplo de Ana. Seguro que te sentirás más identificada con ella.)

Mantuvo durante dos años una relación seria con otra chica Patricia, la cual lo engañó varias veces, le fue infiel y llenó su relación de mentiras y excusas a fin de aprovecharse de él.

Carlos siempre tenía una segunda oportunidad para ella.

Parecía como si por mucho daño que le hicieran, no le afectara.

Pero en el fondo a Carlos sí que le afectaban y mucho todos los problemas que tenía con Patricia.

Hasta tal punto que tuvo que dejarla.

Eso le afectó en gran medida.

Su mente se llenó de odio cuando analizaba su pasado y se veía él mismo como un tonto dando infinitas oportunidades a una mujer que no se lo merecía.

Y lo peor de todo, es que Carlos sabía que más tarde o más temprano su relación acabaría fracasando y aún así, decidía seguir confiando en que el milagro sucediera.


Las relaciones que tiene Carlos ahora


Pues cuando Carlos tiene una relación con alguna chica que le empieza a gustar, automáticamente se le vienen a la mente las mismas emociones que vivió con Patricia, su anterior pareja.

Y claro....eso hace que se levante automáticamente una especie de barrera mental para tratar de impedir que cometa el mismo error que cometió en el pasado.

Eso en cierto modo no es un problema.

El problema sale cuando llega un momento en que Carlos ya automáticamente relaciona cada nueva relación que inicia con la que tuvo en su pasado.

Es como si su mente ya tuviera miedo de iniciar algo con alguna chica porque eso le supondría con toda seguridad el fracaso y el mismo sufrimiento que ya pasó.

Su pasado condiciona su modelo de vida presente y le impide disfrutar de ella.

Carlos pensaba que todas las chicas le harían el mismo daño que Patricia.

Generalizaba y lo hacía de forma negativa.

Es como si pensara que todas las personas son iguales y se comportan de la misma forma.

Y eso era un error.

Un error que Carlos tuvo que aprender a superar.

Porque el pasado está bien para aprender de él, siempre y cuando no hagamos de éste nuestro modelo de vida base.


¿Qué hizo Carlos?


Cuando Carlos entró en este blog en busca de ayuda, le recomendé que lo primero que tenía que hacer es definir qué era lo que le pasaba, cuál era el problema y así buscar una solución efectiva e inteligente.

Para ello, era necesario que estuviera al corriente de lo que suponía su caso, de qué era la filofobia y de cómo se estaba desarrollando en sí mismo ese miedo a tener relaciones con otras personas.

Aprendió a aceptar su realidad y a modificarla para bien.

Pudo superar sus barreras del pasado que limitaban su presente.

Comprendió la importancia que tiene no hacer de tus experiencias pasadas negativas, la base para tu futuro.

Supo cómo eliminar sus creencias limitantes y disfrutar de su presente sin que éstas lo alteraran.

Carlos no tenía miedo a enamorarse nuevamente, sino que era incapaz de sobrepasar esa barrera de protección que él mismo se había puesto y que era lo que realmente le impedía tener una nueva relación sentimental con alguien.

La filofobia muchas veces se basa en exceso en ejemplos como este, pero cada persona es un mundo muy distinto y por ello hay que ser especialmente precavidos a la hora de juzgar qué es lo que nos sucede.

¿Te sientes identificado con Carlos?

Pues entra en nuestra comunidad y da tú también ese paso hacia tu libertad emocional, libre de miedos, de prejuicios y así poder disfrutar de una relación como Dios manda.

El amor está para disfrutarlo, no para dejar que el miedo lo manipule.

¿Te atreves a dar el paso?




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