La filofobia o miedo al compromiso y su relación con el sexo

¿Afecta la filofobia o miedo al compromiso en el tema del sexo?

¿Hay alguna característica principal que las personas filofóbicas demuestren en el ámbito sexual?

Son muchas las personas que siguen teniendo dudas si existe relación entre este transtorno y los problemas que ya de por si uno pueda tener en la cama con la otra persona.



Pero para aclarar todo y hacernos una mejor idea de lo que estoy hablando, quiero traerte como invitada especial a Laura Montes.

Ella es Socióloga y Sexóloga, autora del blog lauramontes.com

Laura nos va a solucionar varias dudas acerca de la filofobia y su repercusión en el plano puramente sexual.

Espero que te sea de utilidad.

PODCAST




POR SI PREFIERES LEER


¿Quien es Laura Montes?


Hola, soy Laura, socióloga, sexóloga, educadora sexual y sex coach.

Y me dedico a sesiones y especialmente a cursos y talleres presenciales y sobre todo online con el objetivo de ayudar a personas a vivir su sexualidad de una forma más sana y positiva, superar dificultades sexuales o problemas de pareja e intentar que las personas se sientan más libres, plenas y satisfechas con su propia definición de sexualidad, su placer y relaciones de pareja.
E intento hacerlo de forma abierta, amena, divertida y libre de tabúes, en un espacio cómodo para que transformen su vida sexual.
Por eso, el tema que me planteas me parece de vital importancia para alcanzar ese equilibrio vital que todos deberíamos experimentar.

Todos sabemos ya la definición de este transtorno, pero....¿Qué es para ti la filofobia?

Entiendo que es el miedo a enamorarse o más bien es el miedo a comprometerse en una relación de pareja. El problema de la filofobia es que nuestros sistemas de alerta se ponen en marcha y por tanto nos generan estados de ansiedad, frustración, estrés, tristeza e incluso ataques de pánico….en conclusión: Malestar y desconcierto por el miedo, un miedo no identificado y que convive con nosotros de forma sigilosa…

 y el miedo qué hace?  Que nos pongamos en estado de ataque o defensa.
El ejemplo más común serían aquellas personas que comienzan una relación y al poco tiempo o ante un cambio de situación o estado, no hacen más que poner excusas o sacar pegas y defectos a esa relación o persona. E incluso buscan la confrontación para que sea la otra persona la que rompa la relación.

Y así, una y otra vez. Y el primer análisis por su parte es pensar en cómo “está el mercado”, “no hay nadie que merezca la pena”, “tengo muy mala suerte, siempre topo con el mismo perfil”, etc..
Sin embargo, no entran a un análisis más profundo de cuál es la razón real de esa situación, del por qué de su comportamiento.

Y dentro de la filofobia, la sexualidad, esa parcela vital e indispensable de todo ser humano, juega un papel muy importante.
¿Por qué? Porque la sexualidad tiene 3 objetivos:

1- La reproducción: El obvio! Como cualquier otra especie del reino animal, el ser humano lleva escrito en sus genes la continuidad de la especie. Y por tanto disponemos de los órganos sexuales para este objetivo.


2- Sobrepasamos las barreras de la reproducción y el ser humano incorpora la erótica, el deseo y el disfrute no sólo de los órganos sexuales al uso, también el cerebro, la imaginación, etc.. Eso es el PLACER , que además, para los que no lo sepáis, el placer es un derecho sexual de todo ser humano, uno de los derechos recogido en la Declaración Universal de los Derechos Sexuales.

3- La comunicación: Si, la sexualidad como canal para relacionarnos con otros seres humanos, expresar pensamientos, sentimientos, conceptos, deseos, fantasías, sensaciones, emociones, actitudes, valores, …


La filofobia por tanto puede incidir directamente en estos objetivos de la sexualidad, en temas reproductivos por ejemplo, imagina si cuesta comprometerse en una relación, lo complejo que puede ser cuando se salta ese paso y se plantean éste tipo de argumentaciones. Puede ser un motivo más de rechazo para el no compromiso, pero que no expresamos y eludimos el tema, dejamos pasar el tiempo y si el momento llega…voilá, se desaparece. 

En el placer? Sucede lo mismo, el temor a fracasar, a no cumplir expectativas, traumas, temores de relaciones pasadas…muchas motivaciones que nos paralizan y hacen que no disfrutemos de los encuentros sexuales cómo debiéramos.

Y por supuesto en la comunicación, general e incluso en la comunicación erótica, el filofóbico, mantendrá una actitud retraída ante determinados planteamientos y conversaciones o en alerta y a la defensiva. Muchas veces no son capaces de identificar el verdadero motivo de sus emociones y por tanto no expresaran todos esos miedos que les impiden avanzar o comprometerse.

¿Por qué piensas que hoy en día es tan común que las personas tengan miedo a tener una relación de pareja seria, estable y duradera?

Estamos en continuo cambio social, nuevos patrones de cómo nos relacionamos, cómo ligamos y cómo establecemos las normas internas en una pareja. 


De hecho creo que hay un cierto grado de conflicto entre valores asociados a patrones familiares al uso, por así decirlo, dónde el amor era para siempre jamás, “contigo pan y cebolla”, con roles de género muy definidos y etapas vitales asociadas: tengo novio/a, pasa un tiempo, me caso, llega la convivencia, luego vendrán los hijos y así… fórmulas que funcionaban y funcionan para algunas personas. 


Y valores más actuales, dónde los roles de género por fin empiezan a difuminarse y dónde el concepto de libertad individual gana más peso. Las tasas de divorcio son más elevadas, estar “soltero está de moda” y la diversidad sexual y las formas de entender las relaciones tienen nuevos horizontes.
Y todo este cóctel de valores, puede llegar a confundirnos y mucho en el momento de establecer relaciones y afianzarlas.

A esto también hay que unirle nuestra experiencia a lo largo de los años, es inevitable que en nuestra vida emocional y sexual, carguemos con mochilas del pasado;
Los fracasos con anteriores parejas, el evaluar de forma más concienzuda si tenemos hijos a cargo, la idealización de una pareja, la accesibilidad para ligar y comenzar nuevas relaciones, el no querer renunciar a nuestros espacios personales y hábitos adquiridos…

Un claro ejemplo es el nuevo paradigma para conocer gente nueva y ligar, las miles de aplicaciones y páginas de contactos


A día de hoy el 60% de los españoles las usa y efectivamente tienen aspectos muy positivos, permiten interactuar con más gente de cualquier rincón, posibilita conocer otro tipo de facetas distintas a si lo conocieras en un bar, acorta tiempos y un largo etc muy positivos… 


pero también es cierto, que a pesar de que internet aporta anonimato y permite que las personas se expresen más, como en la vida misma, la comunicación honesta brilla también por su ausencia y este tipo de aplicaciones potencian lo que se conoce como la “deseabilidad social”, allí todos somos fantásticos, tenemos unos cuerpos de anuncio y no tenemos abuela, lo que genera unas expectativas que no siempre se cumplen una vez llevado a la realidad. 


Ésta nueva forma de ligar, que me parece fantástica como herramienta, pero que, como en todo, será nuestra actitud y forma de uso lo que marque la diferencia, ese formato a modo de “catálogo”, sigue centrado en modelos ideales dónde nosotros seleccionamos dentro de un amplio espectro y que puede generar mucha frustración, porque de nuevo, chocan con esos valores ideales y expectativas.
Según los datos de una encuesta realizada recientemente, la mayoría de las mujeres las utiliza con el objetivo de buscar una pareja estable, en el caso de los hombres el objetivo es el mismo, aunque se conforman con relaciones más breves o esporádicas… 


De hecho esta encuesta también dice que lo más consultado es la foto, claro para evaluar el atractivo físico, luego la edad y lo último las aficiones o la profesión.


¿Es esa la manera adecuada si queremos encontrar una pareja de verdad? de nuevo expectativas!


Todavía, por desgracia hay personas que no le dan la suficiente importancia a este tipo de problemas. ¿Es la filofobia un verdadero problema a tener en cuenta?

Por supuesto, es cuestión de salud, de bienestar emocional, de balance en nuestra vida.
Si tenemos miedo a perder nuestra individualidad, de pensar que no seremos libres, a no comprometernos para no pasarlo mal por un posible abandono o a que nuestra pareja no cumpla con nuestro modelo de pareja ideal… tenemos un problema. Vivimos en un continuo cierre de puertas por temor a emociones desconocidas o no querer volver a vivir sentimientos pasados o no querer gestionar emociones que no contralamos y nos dominan. 


Pero en realidad se trata de autoengaño de no querer saber quiénes somos y qué objetivos vitales reales anhelamos en la vida o por qué nos sucede eso una y otra vez. Construimos un muro a nuestras emociones.

Es frecuente, en hombres o mujeres, que saltan de una pareja sexual a otra, quizá la química en la cama funcione y en sus pensamientos sobrevuele la idea de mantener una relación más estable con alguna de ellas, pero sin embargo ese miedo, ese muro a no abrirse emocionalmente les impide ir más allá aunque lo deseen y entonces los encuentros sexuales se vuelven cada vez más vacíos porque es el único vínculo que los mantiene, comienzan a buscar excusas o conocen a una nueva persona que les aporta la novedad sexual y les permite salir de esa situación.

Un ejemplo de cómo impacta ese bloqueo en el caso de la sexualidad masculina, chico conoce a chica y pasan a la acción, pero él va sumamente nervioso, en realidad ella le gusta muchísimo, le resulta muy atractiva y además hace mucho tiempo que no mantiene una relación sexual. Esos nervios unido a no querer fallar, a cumplir con ella según los patrones establecidos, es decir, triunfar se asocia a tener una relación coital con un orgasmo épico e infinito…



todo esto en su cabeza le genera tal tensión inconsciente que o bien aquello no se levanta, el famoso “gatillazo” o bien se escapa antes de tiempo, “eyaculación precoz”  y ya la hemos liado, porque la gran mayoría de las personas no asimilamos estas situaciones con normalidad o no tenemos los recursos eróticos como para fluir sexualmente de otra manera, por lo que el resultado será la frustración de él, la vergüenza y el temor de que eso vuelva a suceder y aunque le guste mucho, muchísimo la fémina en cuestión, lo vivirá como un fracaso, como una experiencia negativa y preferirá desaparecer del mapa. Aunque quizá fuera o no la mujer de su vida.

Por lo tanto, sí, la filofobia, como cualquier comportamiento que nos haga sentirnos mal o nos genere tensión y estar en alerta, deberíamos aprender a gestionarlo desde un plano emocional. Indagar el por qué nos sentimos así,
tomar consciencia de cómo nos relacionamos y también saber cómo impactamos en los demás y cómo gestionar nuestras emociones.


Uno de los inconvenientes más graves que tienen las personas con filofobia es el tema de saber qué tipo de relación están teniendo con esa persona...¿Es tan importante hoy en día “etiquetar” una relación?, es decir...¿por qué nos comemos tanto la cabeza en determinar si la persona con la que estoy saliendo es mi amigo, mi pareja, mi novio o mi marido?

Estamos en la época de las etiquetas, desde el punto de vista de diversidad sexual, de relaciones, … poliamor, demiamor, pansexualidad, bisexualidad, etc  y es positivo porque nos normaliza esa situación, nos amplia horizontes, cuando verbalizamos y etiquetamos, damos significado y establecemos patrones o nos aporta incluso seguridad de que no estamos solos.

Necesitamos poner etiquetas porque supone establecer límites y nos ayuda a entender esas pseudo normas implícitas.
Aunque yo creo que precisamente lo óptimo sería vivir en un mundo sin etiquetas, porque en el caso de algunas etiquetas, justifican que yo me tenga que comportan de una u otra forma.

Un claro ejemplo son los roles de género, como mujer o hombre, tengo asociados una serie de adjetivos y actitudes propias de mi género y si no me comporto así me siento incluso raruno o la reacción del otro me hace sentirme así…

Llevado esto al terreno sexual, los mitos sociales asociados al género dirían que la mujer es mucho más sumisa en la cama que un hombre, que tardan mucho más excitarse, que no suelen masturbarse o que necesitan menos sexo que un hombre.

Y en el caso contrario exactamente igual, que un hombre siempre está dispuesto a tener sexo, que es más promiscuo, es él quien debe tomar la iniciativa sexual o no expresar sus emociones en un encuentro sexual.

Esto son cualidades sexuales que asociamos al género y que no dejan de ser mitos y construcciones sociales que nada tienen que ver con la realidad sexual, pero que sí pueden derivar en miedos y bloqueos respecto a lo que se espera de nosotros y lo que realmente nos apetece hacer o no entre las sábanas,
pero como seres sociales, necesitamos esa pertenencia a un grupo concreto, que nos entiende, valora y comparte inquietudes, gustos o experiencias.

Otro ejemplo muy común con las etiquetas… Los amigos con derecho a roce… ¿Cómo establecemos esas etiquetas? ¿Si has quedado 2 o más veces? ¿Si vas al cine sin tener un encuentro sexual pasa al estatus de novio? ¿Si ya llevas 6 meses de roces cambia de categoría?
Necesitamos entender cuáles son las reglas del juego en la que nos encontramos, como seres humanos la etiqueta nos marca pautas. Y eso es precisamente lo que le puede llegar a aterrar a un filofóbico.

Dejar un calzoncillo y el cepillo de dientes en casa de su amante en su cabeza puede implicar mudanza y boda en un mes…y con ello pérdida de libertad, lio emocional, bloqueo y alejamiento repentino.

De nuevo, la realidad no se asemeja, quizá tengan una relación más comprometida y clara aquellos que se autocalifican como amigos con derecho a roce, quizá aquellos que están casados pero que tienen una relación abierta… la etiqueta y el significado que le queramos dar, deberíamos crearlo nosotros mismos, de manera consensuada y libre con nuestra pareja. Comunicar y expresar nuestros miedos ante una etapa o emoción diferente en vez de cerrarnos puertas nos permitirá fluir y generar ideas y proyectos.

Porque… ¿Existe la pareja perfecta? Otra característica de la filofobia es la idealización, nos imaginamos personas tan perfectas e idealizadas que claro son inalcanzables, jamás las encontraremos, es la excusa perfecta porque ellos ponen la actitud, pero claro… ¡no exístela persona adecuada!

Quizá la persona sea un as en la cama, pero no comparte inquietudes culturales o se lo pasan bomba visitando museos pero en la cama no cuajan… siempre existirán peros para que no fluya y es que…en el equilibrio está la virtud, afortunadamente cada persona vive y siente de forma diferente, así que si buscas esa media naranja… no vamos por buen camino.

Ese concepto de media naranja, de un ser que te completa y complementa creo que es erróneo,  porque básicamente no existe. Siempre planteo la pregunta… ¿Verdad que dos naranjas completas y enteras dan mucho más zumo que una mitad? Pues en las relaciones pasa exactamente lo mismo, cada visión del mundo aportará nuevas formas de ver la vida, cada experiencia sexual que cada uno lleve a la cama, generará nuevas sensaciones. Ver la diferencia como una posible distancia en vez de verla como un sumar y aprender, nos pone en el camino de no querer comenzar un proyecto común.
La pareja perfecta es aquella que se crea entre dos, pero para eso hay que darse la oportunidad, dejar los perfeccionamientos, los ideales y el pasado en un cajón y dejarse fluir.

¿Tú piensas que se puede estar enamorado y tener miedo a la vez?


Sí, claro que sí, el miedo en pareja y en la esfera sexual es una de las barreras más frecuentes. El tema es que generalmente no somos conscientes de por qué reaccionamos o nos comportamos de una determinada forma y es el miedo el que se encuentra detrás de muchas de esas actitudes en pareja o en el desarrollo de un encuentro sexual.

En esa fase de enamoramiento pueden surgir miedos en muchas de sus vertientes, miedo a perder a esa persona amada, miedo a dejar de sentir ese subidón que nos aporta estar enamorados y que termine esa fantástica experiencia, miedo a fracasar en la relación y tropezar en la misma piedra, miedo a no cumplir con las expectativas de nuestra pareja, miedo a mostrarnos tal y cómo somos, porque en esa fase primera de enamoramiento todo son virtudes, positivismo y buen rollo, pero sabemos que quizá hay cosas que a nuestra pareja no le van a gustar tanto si las mostramos, si mostramos nuestras debilidades y vulnerabilidades.

En sexualidad es frecuente que el concepto de cómo expresar nuestra sexualidad sea diferente y las primeras veces estamos en la fase de tanteo, de explorar y más o menos fluye y no sacamos los peros… o al menos no muchos…. 


Sin embargo, ¿Qué pasa con una mujer que le abandonó su pareja anterior y se fue con otra persona?
Ella ahora en una nueva relación tiene miedo a que le suceda lo mismo, a perder a esa persona, ese temor hace que sea complaciente en sus relaciones sexuales, deja que él tome la iniciativa e incluso finge en ocasiones sus orgasmos, es incapaz de expresarle que eso no le gusta o no le excita y con el tiempo, esa rutina no le genera satisfacción sexual. 


Existe una mayor preocupación por cumplir las expectativas y agradar a su pareja, que por disfrutar el momento y construir su sexualidad de forma conjunta y placentera. 


Pero teme expresarle lo que siente y las practicas que en realidad le gustaría hacer, por temor a que se ofenda y le abandone. La relación se romperá por la monotonía adquirida. Sin plantearse qué hizo o no para poner solución a sus temores, de nuevo, el miedo nos paraliza y nos impide tirar ese muro a través de la comunicación.

Tenemos que ser capaces de identificar las huellas negativas de historias pasadas, ser capaces de quitarnos esas mochilas y aprender a disfrutar el presente, el aquí y el ahora. 


Nuestra sexualidad afortunadamente es dinámica, va cambiado con el tiempo, no sentimos lo mismo a los 20 que a los 40, lo que no nos gustaba con aquella pareja puede que nos enloquezca con esta otra, nuestro conocimiento del cuerpo y nuestros gustos se desarrollan y cambian con nuestras vivencias y experiencias. Cerrar puertas y anclarse en el pasado, nos supone censurar nuestro crecimiento sexual y limitar nuestro placer sexual.

¿Qué le recomendarías a personas que están ya en una relación y empiezan a tener los primeros síntomas de miedo al compromiso o a seguir adelante con dicha relación?

Dentro de la esfera sexual, hay un concepto muy interesante que plantea la terapeuta Esther Perel en referencia a la comunicación, en este caso a la comunicación erótica y que es válida tanto para parejas que ya llevan un tiempo como parejas que acaban de comenzar. 


Los primeros porque no quieren descalabrar a sus parejas de siempre y los recién enamorados porque no quieren asustar a sus nuevas parejas…
Este concepto lo que nos dice es que existe un cierto velo de corrección que por no herir a nuestra pareja o no por sentir rechazo, no expresamos aquello que queremos porque la opinión de esa persona es muy importante para nosotros, nos impacta y preferimos aplicar una autocensura antes que sentirnos mal. 


Esto lleva a la persona a no expresar sus inquietudes por miedo y seguir perpetuando una especie de guion estricto y rutinario que puede caer en el mayor de los aburrimientos y la monotonía o bien a no romper esa barrera desde el principio y mostrarnos tal y como somos. 


Sería el caso anterior de no expresar sus gustos o preferencias sexuales por ejemplo.

Para ello Esther Perel propone incorporar a la pareja lo que llama una “cuota de riesgo” para superar esa visión estática y rutinaria de la sexualidad o bien comenzar la relación desde una comunicación honesta, constructiva, sin tabúes ni velos para construir en el transcurso de esa relación.

¡Hay que arriesgarse! Y a pesar de esas reticencias por no asustar a nuestra pareja sexual, hay que probar y lanzarse.

Similar al anterior, otro ejemplo práctico sería con el tema de las fantasías sexuales: por miedo a lo que pensará la otra persona, no las expresamos.
Si una persona practica el BDSM y le excitan los juegos de dominación y sumisión… ¿Por qué no planteárselo a nuestra pareja sexual? Damos por hecho que esa persona va a sentir rechazo y anticipamos situaciones que aún no se han dado, cuando el resultado puede ser otro que nos sorprenda gratamente… y es que esa pareja esté dispuesta a probar y explorar otros juegos sexuales.
Hay abandonar ese miedo a ser juzgados y hay que arriesgarse. Nos ayudará a reducir esa tensión emocional, ese run run de …” si planteo esto…pasará esto otro…”. Una comunicación bien planteada y participativa, ayudará a ir haciendo ese muro cada vez más poroso.

Otro ejemplo sería el de cómo distribuimos nuestras prioridades vitales a lo largo del día, en el ritmo frenético diario las responsabilidades laborales, familiares, domésticas…nos roban el tiempo, desde la óptica un filofóbico saltarán todas esas alertas de robo de individualidad si tiene que además dedicar tiempo a esa pareja, por lo que lo mejor será dejarlo porque entre el trabajo, el gimnasio, los amigos y hacer la compra… ya no quedan horas al día, la excusa perfecta para no comprometerse.
Pero ese modelo… ¿ de verdad nos hace felices?
Si con esa pareja sexual, llego cumplo y a otra cosa mariposa…. ¿De verdad me siento satisfecho/a? ¿Podría decir que tengo una sexualidad positiva y saludable?
¿No es una visión muy limitada de nuestra sexualidad y de las relaciones? ¿Casi de pulsión biológica?
Esa inmediatez, quizá arrastrada a no querer comprometerse, terminará en lo de siempre… “ a otra cosa mariposa” y a seguir con los ritmos frenéticos.
Comprometerse con algo o alguien no tiene por qué tener esa connotación de obligatoriedad, debemos quedarnos con la visión de que se trata de un acuerdo que hemos elegido libremente y que por tanto requiere de atención porque hubo o hay algo que nos motivó a ello.
¿Te has apuntado al gimnasio y seguro que no fallas?   ¿Te gusta una persona y por miedo a …x… eludes que forme parte de tu agenda diaria?
Si lo ves como una obligación, ese miedo x…que aún no has identificado o no quieres dar solución, requiere de una reflexión más profunda de cuáles son tus prioridades en la vida y cuál es el origen de que esa persona no figure en tu agenda. Aquí la cuota de riesgo, es analizar y exponer tus propios miedos para darles solución y cambiar actitudes.



CONCLUSIÓN

La filofobia afecta a cómo nos relacionamos y por tanto afecta a nuestra vida sexual, principalmente a no vivir una sexualidad con actitudes saludables y positivas.

Y no aprender a gestionar esos miedos, puede derivar en disfunciones sexuales como la eyaculación precoz, disfunción eréctil, vaginismo o transtornos del deseo y del orgasmo.

Muchos de los problemas que se consultan, tienen que er con esos miedos, esas mochilas personales que nos impiden mostrarnos como realmente somos y por tanto embarcarnos en un proyecto con otra persona.




Como bien nos acaba de explicar Laura, existe una vinculación real y efectiva entre la filofobia y el miedo al compromiso y el sexo como tal, tanto a nivel emocional como a nivel puramente físico.

¿Te gustaría mejorar en el ámbito sexual?


Pues nada mejor que tener a tu lado a una especialista que pueda guiarte de la mano sobre este tipo de temas que hoy en día parecen tacharse de "tabú".

Son muchas las personas que sufren en silencio problemas a nivel sexual y tienen miedo de exponerlos, admitirlos o intentar solucionarlos.

Saber qué pasos hay que dar para mejorar en esta faceta tan importante de tus relaciones sentimentales, es algo que no tiene precio.



Laura nos ofrece un taller online enfocado especialmente en mujeres, (aunque puede trabajarse también en parejas), en el que te enseñará a conectar y disfrutar de tu feminidad...."CONÉCTATE A TU FEMINIDAD"

Consta de 4 módulos:


  • En el primero se trabajará toda la parte de entender y romper los miedos, en este caso sexuales o de pareja, miedos que muchas veces vienen origindados por la falta de conocimientos, como por ejemplo: "me estanco, no sé cómo salir y me bloqueo, etc..." y ahí aprenderás herramientas para lograr más conocimientos, como puede ser explorar y conectar con tu propio placer y cómo estimularlo. Miedos afectivos asociados a experiencias pasadas, que nos generan culpa, estrés o incluso merman nuestra autoestima y donde trabajarás los mandamientos de la autoestima femenina.
  • En el segundo módulo se trabajará la comunicación, que como ya hemos visto hoy es la clave para el éxito de una relación y también la comunicación desde cómo nos hablamos a nosotros mismos y cómo establecemos los canales con nuestras parejas, aprendiendo a comunicarse de forma asertiva y gestionando tanto las emociones positivas como negativas.
  • En el tercer módulo darás un salto más para despertar tu sensualidad, a veces dormida, a veces anulada...para identificar cuáles son las claves de la intimidad femenina, el mapa erógeno y cómo escuchar a tu cuerpo. 
  • En el último módulo, se trabajará la sexualidad como tal, donde reflexionarás sobre tu concepto de sexualidad, único e intransferible, estimular tu sexualidad y saber cómo intensificar sensaciones.
Además este taller incluye otro material adicional, con las fases vitales de una mujer, como pueden ser el embarazo, postparto, menopausia y cómo impactan en tu vida sexual.

Ejercicios prácticos para hacer en pareja o de manera individual. 

Y todavía más....un básico que damos por hecho: la anatomía femenina y el funcionamiento de la respuesta sexual.

Conocer cómo somos, cómo reaccionamos, cómo interactuamos, cómo es nuestro placer y cómo queremos que sea, etc....son el primer paso para eliminar miedos, sentirnos seguros y disfrutar de una sexualidad plena y placentera.

Y también con este taller te llevarás también el eBook de regalo: "El Plan-Reactívate", en el que aprenderás cómo reactivar tu relación de pareja, aunque no tengas tiempo para ello. Con las 3 excusas típicas para no disfrutar de una vida sexual plena y 3 soluciones para ponerlas en práctica desde ahora mismo.

Como ya hemos podido ver, la sexualidad y la filofobia pueden llegar a tener una relación muy directa, así que nunca olvides los 3 objetivos de la sexualidad.



Coach en Desarrollo Personal y Experto en Inteligencia Emocional. 13 años trabajando en desarrollar correctamente las relaciones de parejas y tratar los conflictos entre ellas en especial la filofobia y el miedo a comprometerse emocionalmente con otras personas.

21 comentarios:

  1. En la que fue mi pareja tengo otro motivo más, además de los que ya tenia, de pensar que tenía filofobia, pues presentó vaginismo.
    Las preguntas que me surgen son:
    - Es muy frecuente el vaginismo en la filofobia?
    - el vaginismo se presenta al mismo tiempo que se presentan los miedos, o es normal que se presente ya desde la primera relación sexual?
    Porque este último fue el caso de mi pareja...tal vez este sea un motivo más que quepa en el arsenal de excusas que usa la persona con esta fobia, para justificar alejarse de la persona

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    1. Sinceramente, no te podría afirmar que exista una relación directa o vinculación específica entre la filofobia y el vaginismo.

      Lo que si puedo comentarte es que el vaginismo, una vez descartados posibles orígenes fisiológicos, como la endometriosis, tumores,, inflamaciones, etc... su oriigen suelen ser situaciones en las que la mujer ha vivido un episodio traumático de dolor, molestias, abusos e incluso miedo al embarazo o conflictos en la pareja y ese dolor se transforma en miedo ante la penetración generando la contracción involuntaria o espasmos de los músculos de la vagina y perineales, impidiendo por la penetración de.manera recurrente.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  2. Conocí durante varios meses a una persona con un terror al compromiso pero brutal. Me sorprendió ver como nunca hizo un acercamiento o posibilidad de nada "sexual" osea era como algo inexistente el tema sexual , como si fuese un tabú.
    Llegué a pensar que hay que tener una autoestima bien firme para que eso no te afectara, pues que la persona que supuestamente le gustas no te haga ver qué te desea no es fácil de digerir .

    Se puede relacionar esto que digo con la filofobia ? El hecho de que huyan también no solo del acercamiento emocional sino del sexual.
    Muchas gracias. Un saludo.

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  3. Cómo se explica que una persona tenga miedo al compromiso y a tener algo serio , al fracaso etc y que luego esté en todas las páginas de ligar habidas y por haber ???

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    1. Que tenga miedo al compromiso no tiene porqué no querer ligar.

      Las personas tienen un umbral emocional que necesita ser saciado. Hasta ese umbral, conocemos gente, queremos que nos hagan sentir emociones, vivir experiencias con ellas, gustarnos, sexo, etc.... hasta que se supera ese umbral en el que nuestra mente adopta un patrón en el que valoramos esa realidad en función de unas expectativas.

      Es entonces cuando perdemos control sobre esa realidad y vivimos y sentimos acorde a nuestros pensamientos, que son los que nos provocan emociones, y no la realidad como tal.

      Me gusta esa persona y creo que me estoy enamorando de ella, por consiguiente mis expectativas me dicen que me casaré con ella, tendré hijos y viviré toda mi vida viéndole su cara al levantarme perdiendo mi libertad en todos los aspectos.....así que mejor no sigo con ella.

      ¿Pero qué dices, si sólo llevas 4 citas con ella?

      Más o menos esto.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  4. Entonces podría deducir que el miedo al compromiso se puede intensificar en personas que ya lo habían padecido antes y que cuando alcanzan una edad en la que "mucha gente " se casa ..eso les añada más ansiedad aún? Quiero decir el hecho de empezar a conocer a alguien y formalizarse para ellos es como bien has dicho : noviazgo, boda , hijos. Pues piensan que con X edad ya las relaciones acaban en ese final. Asique por eso no llegan a formalizar ?

    Y otra cosa , los filofobicos sufren de presión social ? Esas preguntas que a veces te hace tu tía / madre tan típicas : para cuando te vas a echar novia ? Ese tipo de preguntas o presión social les afecta ? Gracias

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    1. Más o menos es así. Cuando vas teniendo cierta edad, suele entrar cierta ansiedad en cubrir el futuro para el que siempre nos han enseñado. Para materializar la vida que nos han vendido desde pequeños, así que se acentúa todavía más el miedo a que eso tenga que hacerse real.

      En lo que comentas de "presión social" es natural, porque parece que como acabo de comentar, tenemos la obligación de ser como los demás, y por desgracia si te sales del rebaño, te tachan de "oveja negra".

      Muchas veces la presión que ejercen nuestros padres y amigos se convierte en una carga adicional para que las cosas sucedan por nuestra influencia y a nuestro tiempo y no enfocado en nuestro entorno y en la gente que nos rodea.

      Es increíble cómo hay gente que no toma decisiones en sus vidas por miedo a lo que pensarán sus padres o amigos.

      Pero así de pobre es la vida.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  5. Entonces la mentalidad de un filofóbico podría resumirse en algo así como : si a las relaciones pero hasta un punto. Cuando se sobrepase ese punto ( umbral) , rompo la relación y busco una nueva para repetir ese mismo proceso.

    Es así ?????

    A veces pienso que el error está en la comunicación. Si un filofóbico al conocer a alguien le dijera : mira yo tengo estos miedos , la otra persona ya sabe a lo que se atiene. El problema es que no lo dicen , al contrario, lo ocultan, te hacen creer que quieren algo serio y cuando les entra miedo huyen. No sé si cuando se les baje el miedo de nuevo se echarán las manos a la cabeza pensando en lo que han hecho....

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    1. En cierta medida así es. Me sacio emocionalmente hasta que llegamos a un límite en el que, como no se sobrellevarlo ni materializarlo, tengo miedo y entonces me voy para repetir con otra persona el patrón que me ha llevado hasta aquí.

      Lo del tema de la comunicación es importante. Yo siempre aconsejo que cuando tienes este problema, hagas partícipe a la otra persona lo antes posible, para evitar confusiones y que la cosa siempre vaya a mejor.

      Un saludo y gracias por comentar.

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    2. Hola Antonio, comentas que las personas con filofobia cambian de pareja, pero no siempre es así. He tenido una relación con una mujer fantástica, todo era increíble, pero de repente esta sin previo aviso huía. A los meses volvíamos a retomar la relación, cierto que era yo quien volvía a intentarlo, pero ella empezaba con la misma ilusión y fuerza que la primera vez, hasta que pasaban unos siete meses y volvía a huir... así una cuantas veces… a día de hoy estamos separados, sin saber nada el uno del otro.

      ¿Es posible retomar una relación así, pero que esta se normalice? o por el contrario es mejor que me olvide definitivamente de ella (el amor si existe entre nosotros, eso te lo aseguro, pero el daño emocional es grande para mí y entiendo que también para ella).

      Saludos y gracias por darnos luz.

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    3. Como posible el hecho de retomar la relación con ella, claro que es, siempre y cuando te olvides del concepto de "retomar" o "reiniciar" y lo hagas bien desde el principio.

      Por ejemplo....me comentas que ella huía a los 7 meses. A los 7 meses yo ni tan siquiera me plantearía una relación con alguien, porque no da tiempo para conocerse bien y todo es "demasiado rápido".

      Probablemente esté habituada a ello, y eso hará que la próxima vez sea igual.

      Es por eso la importancia de empezar desde cero, a una nueva velocidad, con una nueva intención y un nuevo objetivo.

      Entonces si que podrías tener oportunidad.

      Un saludo y gracias por comentar.

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    4. Te doy la razon en relacion a los primeros 7 meses, pero estos se han de sumar a los que hemos pasado separados y a los que hemos vuelto a estar juntos, te aseguro que nos conocemos bien y nos complementamos, hemos hablado mucho entre estos periodos, ella ha reconocido su problema (aun que creo no sabe afrontar sola y yo he ido aprendiendo de que se trata a lo largo del tiempo transcurrido, sobretodo en el de ausencia). Si te doy la razon en que deberia enfocarlo todo de cero, pero como se pude hacer conociendonos ya tanto, como puedo hacerla creer que solo busco una amistad cuando sabe que la quiero con locura, igual que lo se yo de ella... entiendo, de lo que comentas, que al que he de engañar es a su miedo, y ella aceptar este autoengaño para poder gestionar, seria algo asi?

      Tambien estoy deacuerdo con el tema de las prisas, lo comentas siempre, y creo que tienes toda la razon del mundo... pero a veces es ella misma quien las impone...

      Muchas gracias por contestar

      Un cordial saludo

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    5. Te doy la razon en relacion a los primeros 7 meses, pero estos se han de sumar a los que hemos pasado separados y a los que hemos vuelto a estar juntos, te aseguro que nos conocemos bien y nos complementamos, hemos hablado mucho entre estos periodos, ella ha reconocido su problema (aun que creo no sabe afrontar sola y yo he ido aprendiendo de que se trata a lo largo del tiempo transcurrido, sobretodo en el de ausencia). Si te doy la razon en que deberia enfocarlo todo de cero, pero como se pude hacer conociendonos ya tanto, como puedo hacerla creer que solo busco una amistad cuando sabe que la quiero con locura, igual que lo se yo de ella... entiendo, de lo que comentas, que al que he de engañar es a su miedo, y ella aceptar este autoengaño para poder gestionar, seria algo asi?

      Tambien estoy deacuerdo con el tema de las prisas, lo comentas siempre, y creo que tienes toda la razon del mundo... pero a veces es ella misma quien las impone...

      Muchas gracias por contestar

      Un cordial saludo

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    6. Hasta que esa persona no tiene clara la realidad, es decir, que no tiene absolutamente nada contigo, no partirá desde cero y no dejará de asociar sus miedos.

      Empezar desde cero no tiene porqué ser volver a repetir el pasado como si no os conociéseis, sino que es necesario partir desde un punto inicial nuevamente, es decir, no quiero nada contigo, por mucho que nos conozcamos y no me voy a dejar llevar por mis suposiciones y prejuicios a la hora de juzgarte.

      Te recomiendo dejes un tiempo prundencial para que todo se enfríe y puedas empezar a hacer las cosas bien.

      Un saludo.

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    7. Ante todo agradecerte de corazón tus respuestas, tu dedicación y la gran labor que haces para ayudar a todas las personas que nos encontramos ante este tipo de problemas...

      Perdona si te hago dos preguntas mas, y dejo ya de ser pesado;

      ¿Como puedo saber que tiempo de espera es el prudencial? ya llevo tres meses sin saber nada de ella, y estoy casi seguro que ella no tomara la iniciativa, no suele ser así en personas con este trastorno, ¿verdad?

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    8. Ante todo agradecerte de corazón tus respuestas, tu dedicación y la gran labor que haces para ayudar a todas las personas que nos encontramos ante este tipo de problemas...

      Perdona si te hago dos preguntas mas, y dejo ya de ser pesado;

      ¿Como puedo saber que tiempo de espera es el prudencial? ya llevo tres meses sin saber nada de ella, y estoy casi seguro que ella no tomara la iniciativa, no suele ser así en personas con este trastorno, ¿verdad?

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    9. No existe un tiempo determinado. Como bien dices, ella no tomará la iniciativa nunca, y por mucho que esperes, ella lo máximo que hará es intentar saber de ti, pero cuando haya pasado el suficiente tiempo como para que su cuerpo vuelva a pedirle que necesita algo.

      Es bueno dejar un tiempo prudencial, como te dije antes, pero luego hay que saber qué hacer, o de lo contrario, ese tiempo no habrá servido de nada.

      Un saludo y gracias por comentar.

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    10. Asi, ¿crees que es mejor que me espere a que sea ella quien intente saber algo de mi? No coincidimos, es muy dificil un encuentro casual!

      Mil gracias por todo Antonio!!!

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  6. Muchas gracias por la respuesta . Me gustaría que sacase una entrada explicando la relación entre filofobia y presión social o la influencia de los demás sobre nuestras acciones. Creo que el hecho de que los demás hagan o sigan un camino y nosotros no eso además de incidir negativamente en la autoestima no es favorable para quienes tienen filofobia.

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  7. Terminé hace poco una relación corta con un hombre con filofobia. El mismo me dijo cuando nos conocimos, que él era así, que sus relaciones eran cortas y nunca llegaban a algo serio porque el tenía mucha incomodidad a comunicarse y a depender de alguien. Siempre se "aburría" de la chica después de un tiempo, cuando la cosa iba a establecerse, cuando iba a conocer amigos, familia o a pasar muchos días juntos, salía huyendo, con la excusa de que ella tenía un defecto, o que ya no le parecía interesante como al principio, pero que en realidad le gustaba aún, sólo decía esas cosas para poder justificarles el hecho de dejarlas de un día para el otro.
    Me sobre sus sentimientos y me advirtió que podía pasarle lo mismo conmigo pero que no quería que le sucediera, porque nunca se había abierto así con alguien y podía confiar en mi cosas que con las otras no pudo. Me dijo que no podía prometerme nada a futuro porque él siempre había actuado así y siempre se decepcionaba a si mismo y a las mujeres con las que estubo, que en realidad se merecían alguien mejor que él.
    Lo último que pasó fue un episodio en que tuvo un gatillazo. Para mi fue algo normal, lo tomé como consecuencia de los nervios, por la ansiedad del momento, era una circunstancia difícil en la que estábamos. No dije nada al respecto, él tampoco y siguió actuando como si nada unos días, a la semana siguiente me comenzó a evitar las llamadas, dejó de buscarme de hablarme y de venir a verme. Un día simplemente me dijo que ya no quería que nos viéramos más, que no teníamos nada en común, que nunca hicimos conexión emocional y que había muchos hombres, que estuviera con ellos, que podía elegir al que quisiera, que cualquiera desearía salir conmigo feliz, pero que él no quería estar para eso, que no quería verme nunca más y que no me acercara a él y que no lo tocara ni abrazara ni nada porque le molestaba mucho. Y ahí quedamos.
    Fue así de abrupto el cambio y la verdad es que no me interesa salir no nadie, él sabe que sólo el me gusta y que yo quería algo más, recién estábamos empezando pero él actuó como si hubiésemos salido por años y ya no hubiera nada más por conocer.

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    Respuestas
    1. Puede que sea un problema de inmadurez emocional. La mayoría de personas que tienen filofobia, suelen tener también otro tipo de problemas emocionales relacionados principalmente con la autoestima, etc...

      Es difícil cambiar a alguien y más cuando está ya acostumbrado a algo. Esto no quiere decir que no puedas tener una relación con alguien con filofobia, sino que algunos casos son realmente complicados, por lo que se necesita hacer las cosas bien y no cometer errores a nivel emocional.

      Un saludo y gracias por comentar.

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ANTONIO BARRAGAN
Skype: Antoniobp1978
Cádiz, España

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