Cómo se origina el miedo

 

El miedo es una emoción que surge en respuesta a algún tipo de amenaza que pueda poner en peligro nuestra supervivencia, estado físico, o nuestra vida en general (en todos o en algunos aspectos de ella).

Se origina en el cerebro, (tanto en los seres humanos como en los animales), más concretamente en el cerebro reptiliano (el que se encarga de los mecanismos de supervivencia del ser humano como respirar, comer, etc... y en el cerebro límbico, que se encarga de todo lo relacionado con las emociones.




Hay una parte del cerebro llamada amígdala cerebral. Cuando el sistema cerebral revisa (cosa que hace todo el día) todo nuestro cuerpo y la información que le llega del exterior, la procesa y la filtra.

Si esa información es peligrosa, la amígdala cerebral se activa, provocando el miedo.

Bueno, este es el funcionamiento del miedo a nivel científico, pero de toda esta información, con la que realmente nos interesa quedarnos es con una.


El miedo es necesario, beneficioso, nos ayuda y guarda nuestra integridad, a la vez que nos protege.


¿Porqué lo catalogamos de algo tan maligno entonces?

He escuchado muchas personas que luchan por vencer sus miedos.

¿Vencerlo para qué?

¿Tú te imaginas lo que sería de tu vida si el miedo no existiera?

Sería un caos.

Y aún así, todavía queremos verlo como un enemigo y enfrentarnos a él para derrotarlo.

Y luego nos quejamos de que no superamos nuestras dificultades.



El miedo no es un enemigo


No es tu enemigo, es tu indicador y tu alarma.

Lo que sucede es que hay personas que no saben reaccionar correctamente ante esa señal de alarma.

Imagina que estás dentro de un edificio y de repente suena la alarma de incendio.

Hay personas que nada más oir el gran ruido de esa alarma, entran en pánico, corren sin saber hacia donde, gritan, lloran, entran en estado de ansiedad, etc...

¿Acaso ese ruido te provoca todo eso?

Pues no.

¿Acaso esa alarma te está causando dolor físico, te está golpeando, te está insultando o te está haciendo daño de alguna forma?

Pues no.

Lo que pasa es que entras en una reacción en cadena que no sabes controlar.

Esa alarma te avisa de que hay algún peligro cercano, en este caso un incendio.

El peligro y la amenaza es el fuego y no la alarma.

Por tanto, ¿por qué temes a la alarma?

Porque la relacionas con el fuego.

Estas cosas suceden cuando asocias el peligro real, con el indicador que te ha avisado de dicho peligro.



Luchando contra el enemigo equivocado


Una vez visto todo esto, llegamos a la conclusión de que la mayoría de las personas luchan contra el enemigo equivocado.

Tratan de vencer el miedo, cuando precisamente ha sido éste el que le ha avisado de un peligro inminente.

Más bien deberías darle las gracias y agradecer que te ha avisado a tiempo.

Pero casi todo el mundo vuelca sus energías en derrotar al propio "avisador", dejando al verdadero peligro por ahí suelto para que vuelva a hacer daño.

En el momento en el que separas a tu "chivato" de tu verdadero peligro, puedes analizar las cosas mucho mejor.

Porque es entonces cuando distingues el peligro de verdad, y puedes buscar una posible solución para vencerlo.

Casi todo el mundo que acude a mis sesiones de coaching, entran con la perspectiva equivocada de lo que significa el miedo realmente.

Y un motivo de que esto sea así es porque algunas veces vamos tan rápido por la vida, que no sabemos separar ni distinguir los distintos pasos dentro de un mismo proceso.

Entiendo que separar la alarma, del peligro real, pueda resultar difícil en algunos casos, pero es necesario hacerlo para empezar todo con buen pie.


Yo nunca he sido de los que ha apoyado terapias en las que se lucha contra el miedo en sí, sino más bien el darle su lugar correcto (que debe tenerlo) y por supuesto evitar que influya en tí de una forma desmesurada.

Pero te vuelvo a repetir que es necesario dejar que el miedo actúe en su justa medida.

¿Para qué?

Para mantenerte alerta de posibles peligros.

Peligros con los que sí deberás luchar y volcar tus fuerzas en derrotarlos.



¿Y qué sucede con la filofobia?


Hay personas que dicen tener miedo a enamorarse, comprometerse o tener relaciones de pareja estables.

Sin embargo, la mayoría no sabe diferenciar cual es la alarma y cual es el peligro real.

¿Qué es lo que te amenaza cuando dices que tienes miedo al amor?

Casi el 90% de las personas no saben definir esa amenaza con exactitud.

¿Por qué?

Porque han llegado a asociar y encadenar el amor y el miedo de una forma tan rápida que no pueden separarlos.

Es como si hubieran hecho de dos cosas, una sola.

Por lo que cuando sale la emoción del amor, automáticamente sale el miedo casi de forma automática.

Podríamos compararlo al ejemplo de antes en el que estás en el edificio, salta la alarma y casi de forma inmediata, la persona siente el fuego en su piel quemándola por completo.

Aunque no sea real, su mente así lo visualiza y así lo siente.

Por tanto, cuando salta la alarma, la persona prefiere huir sin ver antes el porqué huye, porqué corre y a qué le está dando la espalda.

Esto es lo que la mayoría de las veces sucede con la filofobia, y es por ello la necesidad de hacer las cosas paso a paso y de forma correcta.

Así podremos ir poco a poco separando nuestro indicador (el miedo) de nuestra verdadera amenaza, para ver las cosas desde otra perspectiva y sacar soluciones prácticas y efectivas.

Te invito a leer mi eBook: "¿Miedo al amor? ¿Y eso porqué?", en el que te explico paso a paso todo el proceso necesario para que elimines tu filofobia de forma definitiva.

Sin tener que enfrentarte a tus miedos, sin tener que huir más y sin sufrir durante el proceso.

Todo paso a paso para que vayas encuadrando cada cosa en su sitio y acabes dándole un beso a tus miedos, y por supuesto a la persona a la que amas.

Es hora de que vayas haciéndote una pregunta: "¿Realmente tengo miedo al amor?"

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