Cómo recuperé mi relación de pareja cuando ésta sufría filofobia o miedo al compromiso. El caso de Miriam.

 

En este blog hemos enfocado el tema de la filofobia desde dos puntos de vista:


  • Lo sufres como daño colateral, ya que es tu pareja quien sufre dicho miedo y tú te limitas a experimentar sus consecuencias y el daño que provoca a la relación que mantienes con esa persona

Dependiendo de la situación y de la persona, trataremos el asunto de una forma u otra.



Son muchas las personas que me escriben a diario y no porque sean ellas mismas las que sufren este tipo de transtornos, bloqueos o miedos, sino porque están en una relación (o han estado en ella y no ha funcionado) y el miedo se ha convertido en el impedimento número uno para que todo avance como es normal.

Todo va bien con esa persona hasta que llega un momento en el que todo cambia y la relación se va "al traste".

¡¡De la noche a la mañana!!

¿Qué ha pasado?, ¿Por qué este cambio tan repentino?, ¿Qué ha provocado que esa persona que ayer me quería tanto, hoy no quiera estar conmigo?.

La respuesta es: "EL MIEDO".


La filofobia o miedo al compromiso es un transtorno que sufren muchas personas hoy en día y que lamentablemente, pocos saben tratar correctamente.

Cuando no conoces lo suficiente cómo funcionan las cosas, normalmente no sabes cómo tratarlas.

Y luego vienen los errores que nos pueden costar muy caro.

Pero si sabes qué tipo de pautas poner en marcha, cómo tratar a esa persona en ese momento tan especial, cómo controlar la situación, cómo percibir ciertos cambios en ella, cómo tratarla cuando veas aparecer el menor indicio de miedo, duda o bloqueo emocional, etc.... puedes hacer que este problema vea la luz y encuentres la solución.

Y la meta es tener una relación libre de influencias negativas ni bloqueos sentimentales.

No podemos generar amor donde no lo hay, pero si que podemos generar libertad emocional donde hay presencia de emociones negativas que no corresponden a la realidad.

¿Te gustaría saber cómo se consigue todo esto?

¿Te sientes identificado con esta situación y quieres saber más?

Pues para que te sea más fácil, hoy tenemos aquí a Miriam para que nos cuente su caso y cómo consiguió salir de su problema, un problema que generó el miedo.....pero no su propio miedo, sino el de su pareja.

El caso de Miriam


Recuerdo que mi relación con Angel era maravillosa. Era un hombre que me despertaba todo lo que yo necesitaba de una pareja.

Todavía no éramos pareja formal, pero siempre estábamos juntos.

Salíamos casi a diario, pasábamos los fines de semana juntos, íbamos de viaje, etc...

Todo era maravilloso, como una relación formal, aunque todavía no habíamos hablado nunca de ese tema.

Un día, en la víspera de las vacaciones de verano, quedé con él y le propuse el que podríamos irnos a pasar una semana completa a una casa rural de un familiar mio que nos la había dejado más barata.

El me dijo que si, que le gustaría mucho. Angel era un hombre que le gustaba el campo, disfrutar del aire libre al igual que yo, y siempre nos lo pasábamos genial en sitios así.

Hasta ese momento todo era maravilloso y seguía en la misma linea. Yo me sentía enamorada y precisamente ese verano hacía ya un año que estábamos juntos.

La primera noche que llegamos a la casa rural, todo iba normal, como siempre, sin ningún cambio raro.

Esa noche, yo había preparado algo especial. Le había comprado un reloj y quería regalárselo para celebrar que ya llevábamos un año juntos.

Estábamos cenando, todo parecía genial. Le saqué el regalo, vi la cara de ilusión que mostró y cómo se lo puso ilusionado.

Después me preguntó que porqué se lo había regalado.

Yo le dije que era simplemente porque me hacía ilusión el que ya llevásemos un año juntos.

Recuerdo que en ese momento su cara cambió por completo.

Fue como si el tiempo se hubiera parado y tuviera delante a otra persona totalmente distinta.

Por unos segundos pude apreciar que algo andaba mal en él.

Sabía que algo había pasado.

Le pregunté: "¿Qué te pasa? ¿No te hace ilusión?"

"No es eso", respondió él.

La noche cambió.

Empezó a comportarse como si fuera distinto, como si tuviera que decirme algo y no se atreviera.

Esa noche cuando nos acostamos, le dije: "Por favor, dime qué te pasa, porque no es normal que estés así"

El me dijo: "No es nada, simplemente no se qué me ha pasado".

Esa noche no pudo acostarse más lejos de mi. Parece como si no quisiera tocarme. No me dijo nada. Toda la noche en silencio.

Al día siguiente, cuando se levantó me dijo que quería hablar conmigo.

Sus palabras fueron: "Creo que hemos ido demasiado deprisa. No podemos seguir así porque al final acabaremos sufriendo ambos y nos haremos daño el uno al otro".

"¿Pero qué dices?", le contesté.

Insistí una y otra vez en que hablásemos del tema (cosa que no debí haber hecho).

Insistí en que me diera una explicación de porqué este cambio (cosa que tampoco debí haber hecho).

Al final acabé suplicándole que por favor hablásemos del tema y que siguiéramos juntos.

El se había empeñado en alejarnos durante un tiempo para que él pudiera recapacitar sobre qué le había pasado.

Me decía: "No es culpa tuya sino mía. Tengo un problema y necesito estar solo para solucionarlo".

Al día siguiente decidió irse a casa.

Intenté llamarlo y mandarle mensajes para aclarar la situación y quitarle hierro al asunto (cosa que tampoco debí haber hecho), pero nada.

Y estuvimos desconectados durante varios meses.

Todo de la noche a la mañana, de un momento a otro.

No sabía qué hacer, no conocía nada de lo que estaba pasando.

Cuando descubrí el blog de Antonio y me empapé sobre lo que era la filofobia y cómo funcionaba, me di cuenta de qué había pasado y que probablemente Angel había pasado por ese transtorno conmigo.

¿Qué hacer en estos momentos cuando llevo ya varios meses sin hablar ni contactar con él?

¿Cómo lo hago?

¿Realmente sería posible recuperar la relación que había tenido con él? ¿O tenía que darme por vencida?

Yo seguía estando enamorada de él, pero también sabía que si me acercaba con la intención de reiniciar la relación con él, volvería a repetir el pasado.....y yo no quería eso.

Pero también sabía que tenía que intentarlo de alguna forma.

No quería quedarme lamentándome toda mi vida por no haber intentado recuperar mi relación, pero de la forma correcta.

Y esta vez sabía cuál era el problema y a lo que me estaba enfrentando.

Sabía que siempre que él sintiera algo por mi (cosa que sabía casi con seguridad), habría esperanzas de que pudiera volver a estar con él, y ayudarlo a que superara sus miedos y bloqueos sentimentales.


Los primeros pasos


Retomar el contacto con él fue verdaderamente duro.

Era como si tuviera que empezar desde el principio. 

Además él parecía no colaborar en nada.

Antonio me fue guiando en todo el proceso y me comentó que era algo normal y no porque no sintiera nada por mi, sino porque necesitaba que yo llevara el control.

Y así era.

Una vez yo fui poniendo en marcha las pautas correctas para retomar el contacto nuevamente con él, empezó a abrirse más  y más.

Al principio parecía ir a paso de tortuga, pero luego se iba acelerando todo (hasta un ritmo que incluso llegó a sorprenderme muchísimo).

Tuve que adoptar varias pautas que para mi fueron muy difíciles en este tramo: 

  • Darle a entender de que porque hablásemos juntos, no tendría que haber nada entre nosotros
  • Que lo que pasó entre nosotros en el pasado, forma parte del pasado y no me influye para nada


Creando intimidad



Poco a poco fuimos creando más y más intimidad en las conversaciones que teníamos.

Empezamos a hablar de cosas de nuestro pasado. (Ya en este momento era él el que quería sacar esos temas y no yo. Aquí me di cuenta de la importancia de poner en marcha las pautas que me enseñó Antonio para que esto ocurriera de forma natural y sin que creara miedo ni ansiedad).

Yo ya sabía cómo afrontar este tipo de temas. Me había estado preparando y conocía las pautas a poner en juego en estas situaciones cuando él hablaba tanto de temas negativos como positivos.

Por tanto, la situación se estaba volviendo mucho más cómoda para él y para mi también, y sin darnos cuenta nos vimos hablando de temas super íntimos como dos amigos con muchísima compenetración.


El momento de "algo más"


Recuerdo una noche que cuando estaba conversando con él como era habitual, me soltó una frase que para mi fue muy importante: "Me he dado cuenta de que te hecho de menos y me gustaría que nos viéramos".

Mi intención fue la de decirle directamente que si, pero recuerdo que Antonio me había avisado de que este momento llegaría y de que tendría que estar precavida para controlar si era realmente el momento adecuado o no.

Tan sólo le dije: "Yo también, pero quédate tranquilo, ya llegará el momento".

Parece que eso cambió mucho la situación, porque a partir de entonces se volvió mucho más cariñoso, más afectivo, más lanzado a todo lo que yo hacía o decía.

¿Para qué me sirvió eso? podrás preguntarte.

Pues porque la siguiente vez, como yo estaba llevando el control de todo desde el principio, pude sacar ese tema de quedar, sin que él se sintiese amenazado y lo enfocara con otra perspectiva.

Tengo que admitir que al principio parecían pautas básicas y obvias, pero luego fui descubriendo cómo simples pasos en el momento concreto, podían hacer grandes cambios.

Empecé a entender lo que suponía realizar un trabajo a nivel inconsciente, más que a nivel material.


Volviendo a quedar


Llegó el momento en que también quedamos a nivel presencial.

No sé porqué estaba tan nerviosa si ya había quedado con él muchas veces antes, pero esta vez era algo distinto.

Experimenté muchas emociones que antes no había sentido y esa realidad, aunque parece que se repitiera, era totalmente distinta.....y mejor.

Esta vez sabía cómo llevar el control de la situación para que no entrara en juego ningún tipo de pensamientos negativos que nos llevaran más allá del momento.

Tuve que mantener bajo control el que no acelerásemos nada, el que todo fuera a su tiempo, sin que empezasemos a suponer nada sobre cuál sería nuestro futuro.

Simplemente tuve que hacerle entender a Angel que el gran problema que tenía no era la realidad, sino lo que él creía que sería esa realidad.

Así empezamos a disfrutar al 100% el momento y a olvidarnos de planear e ir más allá.

Eliminamos etiquetas de "relación de pareja" y cuando nos dimos cuenta, estábamos saliendo con la misma intensidad que en el pasado, en un ambiente mucho mejor, y con una sensación en mi interior que nunca antes había experimentado.

Y lo mejor de todo, sin ningún tipo de miedo, a nuestro ritmo, sin condicionantes y sin prisas por avanzar.

¿Y ahora qué?


Pues ahora genial.

No me preocupo, o mejor dicho..."no nos preocupamos" de darle nombre a lo que tenemos.

He aprendido la importancia de vivir el momento presente, y eso ha condicionado el que Angel controle sus miedos, dudas e inseguridades, además de que elimine los bloqueos que antes solía tener.

Podría decirte que mi relación con él no es que haya mejorado, simplemente es igual que antes, pero con algo distinto....¿el qué? Pues que hemos eliminado una piedra del camino que antes se convertía en toda una barrera imposible de superar.

Hacer las cosas de la forma correcta, siguiendo las pautas correctas y yendo al tiempo oportuno, se pueden conseguir muchas cosas, y eso es lo que he aprendido del tiempo que he estado trabajando con Antonio en su programa "Recupera tu Relación".

Se que algunas cosas no han sido tan fáciles de conseguir. 

Siempre he sido una persona muy impulsiva y he aprendido durante este tiempo la importancia de tener paciencia y hacer cada cosa en su momento exacto.

Además me veo más capacitada de entender lo que realmente significa tener una relación de pareja estable, duradera y con proyecto de futuro.

Entiendo que el amor no se puede generar de la nada, pero si hay algo entre dos personas, ¿por qué tiene que haber impedimentos para que ese tipo de emociones y sentimientos no se puedan llevar a la vida real y disfrutar de ellos?.

Recuperar una relación con alguien que tiene filofobia o miedo al compromiso, es posible. Tan sólo está en ti el que quieras trabajar en ello o no.


Recupera tu Relación



9 comentarios:
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  1. Buenas tardes Antonio:
    El tipo de apego que tengas puede influir en el miedo al compromiso?
    Saludos

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    1. Hola:

      Más bien el tipo de concepto que tengas sobre "compromiso". Eso sí que puede influir y bastante.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  2. Se podría decir q las personas con filofobia tienen una gran capacidad de autoresignacion no? Osea para no sentir demasiada culpa por haber alejado a quien querían o a quien los quería ...se reprimen para así evitar las culpas ????

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  3. Las personas con filofobia suelen ser personas que se autoabastecen bien en el tema emocional no? Osea no son dependientes sinno más bien todo lo contrario ?? Lo digo por que a mí parecer el hecho de que no les funcione ninguna relación lejos de preocuparles les da igual , es una especie de vivir arrastrados por la corriente. Hablo por los casos q he visto yo al menos.

    Un saludo.

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  4. Las personas que sufren filofobia son muy dadas a mentir ??? O no más que una persona sin está fobia ? Lo digo porque una persona con la que yo me he relacionado que me dijo tener este miedo , ha sido capaz de decir que estaba en un sitio ( sabiendo todos que no ) para evitar cruzarse conmigo. Me gustaría que me resolviera mi duda. Saludos.

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    1. Hola Luis:

      Bueno, son excusas (que podríamos catalogar como mentiras), para quedarse tranquilos consigo mismos y no afrontar la realidad.

      No es que sean propensos a mentir, simplemente que cuando la situación desborda, necesitan volver a retomar el equilibrio, y si lo primero que tenemos a mano es una excusa, pues se pilla. Ese es el procedimiento.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

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  5. No lo veo claro. La chica ha conseguido absolutamente nada. Ella quería hablar de ser pareja y él se asusta. Ella vuelve a empezar de cero y asume no poder pedir ser pareja. La que ha cambiado ha sido ella, adaptándose a no necesitar algo que quería en un principio. Él ha hecho exactamente lo mismo.

    No soy dada a las etiquetas, pero si alguien quiere decir "Tenemos un compromiso", no me parece justo negárselo y darle a entender que no debe quererlo sólo porque la otra persona viva más cómoda así.

    Es una opinión.

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    1. Aquí hablamos de objetivos y no de ver "quien la tiene más grande" a nivel emocional. La chica según tú no ha conseguido absolutamente nada, es decir, ha pasado de estar casi en un estado depresivo por no poder estar con la persona que quiere, a poder convivir con él y tener una relación de pareja estable (cosa que ya están haciendo y disfrutando).

      La gente suele fracasar en sus objetivos porque antepone su orgullo y el "yo debo" o "no debo", pero si te fijas en cuestión de objetivos, ella ha conseguido mucho, y si eso la hace feliz, pues bienvenido sea.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

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  6. Hola Antonio,

    Mi enhorabuena a Miriam. Me siento muy identificado con lo que le ha pasado, aunque en mi caso no hemos vuelto a retomar el contacto.

    Me estoy recuperando de una ruptura de pareja con una persona a la que quiero, pero que me ha hecho daño en sus formas de tratarme a la hora de ser pareja.

    He estado con ella casi 2 años. Primero casi año y medio como amigos. Realmente buenos amigos y muy muy a gusto juntos. Esa fase una gozada.

    Los últimos 6 meses estuvimos como pareja y fueron duros para ambos. Fue un cambio radical en el trato por su parte. Ella tenía dos voluntades contradictorias. La que deseaba estar conmigo en relación de pareja y otra parte que no me quería, sin demostrarme nada de afecto ni de ser activa en la relación. En una escala de 0 a 10 como pareja ella aportaba poco más que 0. Eso sí, como amiga sería un 10 (cuando éramos amigos).

    Hablamos muchísimo de las contradicciones internas que ella sentía, con muchísimo respeto a lo que sentía ella y yo, incluso nos sentíamos bien hablando con toda tranquilidad sobre ello. Por un lado ella deseaba quererme como pareja pero por otro no podía. Yo notaba que ella lo pasaba mal.

    Ella me ha querido muchísimo como amiga; nunca como pareja. Esta falta de reciprocidad me ha ido minando sobretodo porque poco a poco al no entender qué pasaba, llegué a pensar que yo no sabía cómo hacer para "ganar su afecto" e incluso creer que no era "merecedor de su amor". (Sé que no es cierto, pero el interior lo vivía así y aún duele, ya que no está del todo curado).

    Al principio de la relación de pareja yo estaba muy muy tranquilo con la situación pero poco a poco, yo sentía más y más ansiedad al no sentirme correspondido y también más y más inseguridad hacia ella y es a eso a lo que se agarró ella para precisamente tratarme mal y con crueldad en ciertas ocasiones y también el día en que lo dejamos.

    Muchas veces he tenido la sensación de que ella esperaba de mí muchísimo, y que prácticamente no toleraba mis defectos. Esto la hacía exigente hacia mí y en algunas ocasiones muy intransigente en cómo hago yo las cosas. (Esto me dolía muchísimo, ya que no me sentía aceptado por ella en esas circunstancias, unido al hecho de no sentirme nada correspondido).

    El día que lo dejamos me trató realmente mal y con mucha soberbia y hasta crueldad, con ganas de hacerme daño y yo sabía que no era más que dolor encubierto. Ni en ese momento reaccioné mal. Pero me quedé literalmente destrozado.

    Dos semanas más tarde quiso ser mi amiga y yo le dije que no podía ya que necesito tiempo para curarme y transformar mis sentimientos de pareja y le dije que volvería. Ella me conoce y sabe que no pienso volver hasta que cumpla mi palabra de recuperarme.

    La he respetado en todo momento. Estoy muy tranquilo con cómo he hecho todo. He querido a esta persona. Pero aún duele mucho.

    No quiero volver a tener una relación de pareja con ella para estar así, sintiéndome no correspondido y sobretodo no aceptado por mi forma de hacer las cosas. Sin embargo siento que aún la quiero como pareja.

    Mi autoestima se ha quedado dañada. Me gustaría ofrecerle mi apoyo y mi amistad pero sólo cuando esté recuperado y cuando ya no me quede absolutamente ninguna gana de ser su pareja. Le deseo lo mejor de manera sincera. Y prefiero no saber absolutamente nada de ella por el momento.

    Han pasado ya casi 4 meses que no sabemos nada el uno del otro. Ni por mi parte, ni por la suya.

    Esta experiencia me ha hecho mejor persona. Y sé que despacio, me curaré. También siento que es una persona que siempre estimaré.

    Antonio, sí que agradecería tu opinión, basado en tu experiencia.

    Un saludo

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