Alberto tenía miedo a enamorarse, y lo superó

 

En el post de hoy quiero contarte un caso que para mí demuestra cómo cuando las personas que tienen miedo a enamorarse, al compromiso y demás inseguridades, quiere hacer algo por superar su problema....¡¡LO SUPERA!!.



Normalmente, cientos de personas contactan conmigo para transmitirme que sufren filofobia o miedo a enamorarse o comprometerse, o quizás que están iniciando una relación con alguien que tiene este tipo de transtorno (cosa que también se puede trabajar desde nuestra parte para ayudar a esa persona), pero..... podríamos dividir a todas estas personas en dos tipos:


  • Los que, aún cuando se les pone una solución al alcance de su mano, la ignoran y siguen confiando erróneamente en que el tiempo ya los hará mejorar (pobres ilusos). Normalmente este tipo de personas aún no han visto la gravedad de este problema como tal (puedes ver mi experiencia con este tipo de personas, en este post)
  • Cuando una persona llega a una etapa en sus miedos, que le hace sufrir verdaderamente. Es aquí como, al conocer el impacto que provocan tus bloqueos e inseguridades en tu vida, decides concienciarte y hacer todo lo que esté en tus manos para mejorar.

Pues Alberto era una de esas personas que pasó por las dos etapas.

Primero, al contactar conmigo y yo ponerle encima de la mesa distintas opciones de trabajo como solución a su problema, dejó pasar el tiempo creyendo que su filofobia se "curaría" sola (la filofobia no es una enfermedad como tal)...que no era para tanto su problema como para tener que invertir en eso.

Hasta que tres meses después, y ya padeciendo ataques de ansiedad, insomnio, taquicardias y un agotamiento diario, (síntomas típicos de este problema) decidió que era hora de ponerse manos a la obra.

Una pena que desaprovechara tanto tiempo y tuviera que sufrir tanto para darse cuenta, pero....¡¡ASI ES NUESTRA MENTE!!.

Pues ahora te dejo que él mismo te lo cuente todo de su propio puño y letra para que así se exprese mejor y como él realmente estuvo en esos momentos, además de cómo salió de su problema en un tiempo relativamente corto.

La situación de Alberto

En primer lugar, quiero agradecer a Antonio la oportunidad de transmitir aquí todo por lo que pasé. Después de este tiempo y cuando me he tenido que poner a redactar cómo era mi vida sentimental hace unos meses, pues me avergüenzo de mi mismo de cómo he podido sufrir tanto en ciertas etapas de mi vida, pero bueno, lo importante es que también me siento bien compartiendo todo con otras personas que puedan estar pasando por lo mismo que yo.

Yo era una persona que normalmente siempre había tenido éxito con las chicas.

Normalmente no tenía problemas para salir con alguna que me gustaba de joven. 

Ahora ya me veía con 32 años y bueno, creo que era el momento en el que llegué a pensar que ya era hora de buscar una relación más seria y duradera con alguien y forjar futuro.

Algunos podréis pensar que a esa edad ya debería haber pensado en eso, pero por los motivos que fueran, pues como que no me había planteado hasta entonces mi futuro sentimental.

La noche en la que conocí a Inma


Una noche conocí a Inma en una cena de empresa que tuvimos.

Me acerqué a ella, hablamos, congeniamos y de ahí empezó el comienzo de una relación (no quiero dar demasiados detalles de esto, porque es obvio y no creo que tenga demasiada importancia el cómo lo hice....ya que fue igual que otras veces que había ligado con una chica).

Empezamos a salir, a intimar más y a tener relaciones sexuales.

Nos íbamos los fines de semana juntos de escapada, e incluso pasamos ese verano juntos.

Todo era genial. 

Inma era chica especial. Era super atractiva (mi prototipo), mismas inquietudes y forma de pensar que yo.

Sus propósitos de futuro coincidían con los míos y parecíamos almas gemelas. 

Nuestra comunicación era maravillosa y había tal química entre nosotros que para mí era algo mágico.

Así estuvimos casi un año y ahí empezó el caos total, que es lo que realmente traigo para contaros.

La noche fatídica


Yo vivía en un piso pequeñito, un piso de soltero en el que estaba muy bien. Me pillaba cerca de mi trabajo y era una zona que me encantaba.

Una noche, cuando salimos Inma y yo, ella me dijo:

- "Oye, quería comentarte algo. Creo que ya llevamos bastante tiempo juntos y llevo ya un tiempo buscando este momento para decirte que me gustaría que pudiéramos formalizar  un poco más nuestra relación y avanzar hacia otras metas más ambiciosas, ¿no crees?. Te digo esto porque es lo que a mi me gustaría y ya sabes cuáles son mis propósitos de futuro.....pero claro, me gustaría saber qué opinas al respecto".

Yo ya era consciente de que Inma quería formar una familia, vivir juntos, etc.... el típico modelo familiar como futuro para su relación sentimental, y de verdad que eso en su momento no me preocupaba.

Pero esa noche fue distinto.

Cuando oí esas palabras, sentí un apretón fortísimo en la boca del estómago. 

Mi corazón latía a mil por hora y no sabía porqué, más aún cuando ya conocía esa información acerca de ella y también sabía que tarde o temprano me lo pediría.

Y además de todo, me decía a mi mismo: "¿Acaso no es eso lo que tú también buscabas Alberto?"

Mi respuesta ante esa proposición fue: "Unmmmm....te entiendo y tienes razón".

Ella, aunque se alegró, me notó como que había algún problema.

Intenté cambiar de tema lo antes posible y tratar de salir de ese momento de la forma más sutil.

Ella siguió hablando de todo lo que le gustaría hacer en su futuro sentimental conmigo, y yo sólo pensaba: "Por favor, que deje de hablar de eso...por favor...por favor".

Simplemente le seguía la corriente y aguantaba como bien podía.

No sé qué me pasaba, pero sabía que algo andaba mal.

Mis historias mentales


Cuando llegué a casa después de dejar a Inma en la suya, esa noche no pude dormir.

Pensaba que ya había cambiado todo entre ella y yo.

Ya nada era igual.

Ahora habría otro nivel, otras responsabilidades, y normalmente las relaciones de pareja se vuelven monótonas y rutinarias. 

El día a día se apoderará de nosotros. Ya apenas podremos salir y viajar y disfrutar.

Y seguro que querrá tener hijos y yo no sé si estoy preparado para eso.

Mi menta parecía una autopista de lo larga que me hizo mi proyección de futuro.

Tan sólo me faltó ver mi propio entierro.

¿Pero qué estaba pensando? ¿Por qué pienso esas cosas?

No podía evitarlo, mis emociones me estaban haciendo tener ese tipo de pensamientos (esto lo tuve que aprender cuando estuve en consulta con Antonio).

Pero en ese momento sólo me sentía mal y tenía mucho miedo.

Recuerdo que la mañana siguiente, Inma me mandó un mensaje (como hacía siempre) y yo no quería ni mirarlo.

Mi mente me decía que debía verlo y contestarle, pero mi interior me hacía sentir miedo:

  • "¿Y si te vuelve a preguntar sobre el tema?"
  • "¿Y si quiere volver a salir esta noche contigo para que otra vez te pregunte lo mismo?"

Y así con una infinidad de pensamientos que mis miedos me hacían elaborar dentro de mi cerebro.

Al final, después de 4 horas, le respondí al mensaje de Inma, que sólo me estaba preguntando que si podía ir a recogerla, que se había quedado sin coche.

Cuando le contesté, me dijo que ya no le hacía falta, y se la notaba enfadada.

Yo me sentí mal conmigo mismo, porque tenía una serie de pensamientos estúpidos que estaban tergiversando la realidad.

Después....todo era distinto


Inma y yo seguimos nuestra rutina más o menos igual, y aunque ella ya no me había sacado más el tema, yo estaba distinto.

Recuerdo una noche en la que cuando la vi al recogerla a su casa (como siempre), saltó un pensamiento en mi mente que me decía:

"¿No te das cuenta de que Inma tiene una boca demasiado grande?"

¿Ehhhhh?...¿pero qué estoy pensando? ¿a qué se debe ese pensamiento?

Y no una boca grande a nivel de que hablaba mucho (cosa que también), sino a nivel físico.

¿Pero qué estoy diciendo?

Si llevo ya un año saliendo con ella, ¿cómo es posible que ahora me cuestione si tiene la boca muy grande o no?

Bueno, ese momento fue un bajón para mi, pero de los gordos.

Toda la noche que estaba con ella, mi único pensamiento era: "tiene la boca grande y tiene la boca grande".

Hasta tal punto que le dije que no me encontraba bien (mentira cochina) y me tenía que ir a casa.

No sólo fue esa noche, sino que fueron varias con ese tipo de "pensamiento justificante" que lo único que hacía era buscar defectos en Inma.

¿Para qué? Para que justificara mis miedos y me sintiera a gusto conmigo mismo de que tenía que dejarla (cosa que también descubrí cuando estaba con Antonio).

Mi mente empezaba a sabotear mi propia relación, por el mero hecho de que tenía miedo de que fuera a más.

Y eso para mí era un pánico increíble.

Y llegó lo esperado


Si te soy sincero, cuando Antonio me hizo analizar la situación a fondo, el verdadero miedo que yo sentía era a que si iniciaba algo serio con Inma, se rompiera y sufriera.

El forjar un camino, para que luego se rompa, era para mi algo que me hacía sufrir.

Y todo esto me hacía plantearme incluso que no merecía iniciar ese camino, si al final podría sufrir tanto si se rompía.

Pues llegó esa noche...salí con Inma y le dije:

"Creo que estamos yendo demasiado rápido. Yo no se si estoy enamorado de ti o no y no quiero hacerte daño si seguimos en algo de lo que no estoy seguro. Por tanto, creo que es mejor que nos demos un tiempo de por medio".

¿Pero qué estoy diciendo? Si yo la quiero.....¿qué he hecho?.

No lo se....lo que si se es que esa noche sentí por un lado un alivio y por otro noté cómo mi corazón se rompió por completo y me provocó dolor al saber que había perdido a Inma.

Aunque le dijera eso, yo sabía que no iba a volver a salir con ella, porque eso me lo impedía mi propio alivio de que había justificado mis miedos y de que ahora sí que estaba seguro.

Ya no habría peligro de que se rompiera nada, porque todo se había terminado.

Sin darme cuenta, lo que había hecho es traer aquí al presente, el futuro que tanto miedo me daba.
(otra cosa que aprendí y no me daba cuenta).

Tenía miedo de que lo nuestro no funcionara y sufriera, y voy yo y lo acelero para que no funcione y sufra igual.

Vaya tela.

Nuestra relación acabó.

Inma estuvo un tiempo detrás mía intentando recuperar lo que teníamos, pero yo acabé bloqueándola de redes sociales y whatsaap por miedo a que mi corazón me tentara nuevamente a salir con ella.

No quería volver a iniciar ese malestar nunca.

Yo estaba enamorado de ella, pero mi miedo era mayor. Mi temor a materializar mi relación y el miedo al futuro incierto y a que fracasara todo, pudo con mi amor, y lo destruyó.

Con Antonio estuvimos trabajando varios meses, con un plan de trabajo, que me puso sobre la mesa ciertas cosas que yo no quería ni me atrevía a ver.

Cuando acabé el proceso, entendí mis miedos, me hice amigos de ellos, pude controlarlos y me encontraba en una situación de control emocional que no era propio en mi.

Si pudiera retroceder en el tiempo, seguro que la cosa sería distinta con Inma.

Y uno de mis mayores preocupaciones era el volver a repetir mi pasado. Para ello, tuve que hacerle frente, por lo que volví a contactar con Inma, explicarle todo lo que me había pasado (fui una malísima persona al irme así de su lado...lo se...lo se...) y hacerle ver que era alguien distinto, aunque para ella pareciera el mismo.

Para resumir un poco, que ya me estoy enrollando....Inma y yo poco a poco retomamos lo nuestro (cosa que le agradezco a ella porque es una maravillosa persona y desde aquí le doy las gracias por su paciencia) y ahora somos una pareja estable que viven juntos. 

¿Miedo? Ninguno.

Bueno, mejor dicho....el que cualquier pareja puede tener.

Consejos que puedo darte


Infinidad de gracias a Antonio por lo que me ha ayudado y la oportunidad de que mediante mi historia pueda ayudar a otros más a entender que la filofobia o miedo a enamorarse es algo que si quieres, puedes superar.

Mi consejo es que no lo dejes para después ni menosprecies este problema si te sientes identificado con lo que te estoy contando, aunque sea sólo un poco.

Se consciente de que este tipo de problemas tiene el objetivo oculto de pasar desapercibido hasta que ya es tarde y has sufrido en exceso.



Tus miedos te engañarán y harán creer que estás en una falsa "zona de seguridad" en la que todo está justificado, y lo único que consigues es que no avances, creyendo que no se puede avanzar.

Claro que se puede, pero hay que dar el primer paso.

Tienes que moverte y mentalizarte de que te estás adelantando, de que estás trayendo aquí al presente algo que ni tan siquiera ha pasado.

Aprendí a entender que la gran mayoría de nuestros miedos son por cosas que nunca han pasado ni nunca pasarán, pero te hacen sentir como si fueran reales.

Y todo se basa en la confusión y en alejarte de la realidad.

No te alejes del presente, del momento que estás viviendo y somételo todo a juicio justo.

Antonio me decía que cuestionara incluso lo que él mismo me estaba enseñando, y aprendí a hacerlo para comprobar que mi propio juicio de las cosas, la mayoría de las veces fallaba al someterlo a la realidad y al momento que estaba viviendo.

Si tienes que invertir tu tiempo, tus energías y tu esfuerzo en controlar tus miedos, hazlo cuanto antes.

¿Te gustaría ver más casos como el de Alberto? Mira por ejemplo la historia de Mercedes.

1 comentario:
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  1. Buenos días Antonio,

    Admirable la implicación de Albero, persona que no solo es consciente de que tiene un problema, sino, y aún más importante, lo afronta y le pone remedio!!!

    ¿Pero no es cierto que estos casos son los que menos abundan? Creo que en estas situaciones, las personas que tiene filofobia, aun sabiendo que tiene ese problema, no lo afrontan, o porque no saben cómo hacerlo, o porque les da miedo afrontarlo, o peor aún, porque piensan que el tiempo lo cura todo, cosa que como bien has dicho ya repetidamente no es así.

    Estoy seguro que a día de hoy estas asesorando a más personas sin este problema y que quieren ayudar a su pareja con filofobia, que a personas que sufren en sus carnes dicho trastorno, ¿es así? ¿es realmente posible que la pareja pueda ayudar a esta persona con filofobia, que aun sabiendo que tiene ese problema no hace nada al respecto?

    Muchas gracias por poner luz a un trastorno que creo cada vez es más frecuente en nuestra sociedad.

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