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Cuando una persona con apego evitativo o filofobia vuelve, NUNCA HAGAS ESTO


En este artículo, quiero enseñarte lo peor que puedes hacer cuando esa persona evitativa o con miedo al compromiso vuelve a aparecer. Ya hemos hablado muchas veces sobre este tema, pero es importante recalcar que el problema no radica en si esa persona vuelve o no, sino en cómo manejas su regreso.


Déjame compartirte un testimonio que me envió una persona que me ha autorizado a publicarlo, para que podamos analizar juntos esta situación. Esta persona le había dejado claro a su pareja que ya no quería tener intimidad sexual, pues ya no estaban en una relación de pareja. Sin embargo, cuando él volvió a pedírselo, ella accedió, a pesar de no desearlo realmente. 


Aquí está el problema: cuando esa persona evitativa regresa, lo que busca es comprobar si todo sigue igual, es decir, si tú seguirás tolerando sus comportamientos evasivos y su falta de compromiso. Al ceder ante sus pedidos, estás "pisoteando" tu propia palabra y tu valor personal. Estás permitiendo que la otra persona ponga en duda tu posición y vuelva a comprobar que puede salirse con la suya.


Esto refuerza el patrón de comportamiento evasivo y de falta de compromiso de la persona. Ella no acepta un "no" como respuesta, creyendo que es solo una forma de "provocar" y que, en el fondo, tú sí quieres acceder a sus pedidos. Por lo tanto, se siente con el derecho de insistir y de poner a prueba los límites que has establecido.



La peor reacción que puedes tener es mostrar la misma versión de ti misma que en el pasado, contradiciéndote en tus palabras y acciones. Esto le da a la persona evitativa la señal de que puede seguir manipulando la situación a su antojo. En cambio, lo ideal es mantener una posición firme y coherente, que difiera de la que ella ha conocido anteriormente.


En el ejemplo del testimonio, cuando la persona evitativa volvió a pedir intimidad, la respuesta debería haber sido algo como: "¿Qué parte de que no voy a tener intimidad contigo porque no somos pareja no has entendido? ¿Por qué crees que yo quiero acostarme contigo? ¿Acaso crees que lo he pasado bien la última vez?". De esta manera, le dejas claro que tu posición ha cambiado y que ya no tolerarás los mismos comportamientos.


Si la persona evitativa percibe que tu versión sigue siendo la misma, seguirá creyendo que puede controlar la situación a su antojo. Vendrá, se irá, volverá a acercarse y a alejarse, aprovechándose cada vez, porque tú le estás permitiendo ese patrón.


La clave es no depender emocional ni físicamente de esa persona, llevar el control de la situación y tener una comunicación asertiva, sin miedo a expresar lo que piensas y sientes. Esto, lejos de alejar a la persona evitativa, la acercará y favorecerá el desarrollo de una relación más sana.


A menudo, somos nuestro propio enemigo y nuestra principal barrera, al caer en los mismos patrones de comportamiento que hemos tenido en el pasado. Cuando la persona evitativa reaparece, la tentación es volver a ceder y a perder el control, pero eso solo refuerza el ciclo negativo.


En resumen, el mensaje clave es mantener firmeza, coherencia y seguridad en ti misma al manejar el regreso de esta persona evitativa, en lugar de caer en los mismos errores del pasado. Esto no solo evitará que la persona siga manipulando la situación, sino que también favorecerá el desarrollo de una relación más sana y equilibrada.


Espero que este artículo te haya servido de ayuda y que hayas podido comprender la importancia de adoptar una actitud diferente cuando esa persona evitativa vuelve a aparecer. Recuerda, tú tienes el control y la capacidad de marcar los límites que consideres necesarios para tu bienestar. 




¿Qué piensan las personas evitativas, con filofobia o miedo al compromiso?

 


He hablado en innumerables ocasiones sobre por qué una persona con miedo al compromiso o apego evitativo experimenta ese tipo de temores. Estos miedos no tienen nada que ver con la realidad, sino que son inventados por la propia persona. Utilizan una serie de excusas que tienen como único fin reforzar ese miedo que sienten, porque si no lo hicieran, se darían cuenta de que no existen realmente esos motivos para huir.


Quiero mostrarte cómo contrarrestar esa actitud y cuál es la forma correcta de abordar la situación si queremos que la relación funcione y que esa persona no ponga distancia de por medio. Cuando la persona evitativa utiliza esas excusas, las usa como un apoyo, como una posible realidad en la que se basa para justificar su huida. Tu labor es desmontar esa realidad que ha creado en su mente.


La persona con miedo al compromiso huye porque decide en ese momento que la realidad futura a la que se enfrenta es algo para lo que no se siente preparada. Cree que no será capaz de llevarla a cabo y, además, tampoco se ve con la capacidad de disfrutarla. Todo se basa en la falta de autoestima que tiene esa persona. No se ve merecedora de esa posible realidad y, por lo tanto, se siente incómoda ante la perspectiva de cómo tendría que comportarse una persona enamorada o en pareja.


Ante esos pensamientos de huida, no debes intentar convencerla de que eres la persona adecuada o de que la relación es sencilla. Tu actitud debe ser la de hacerle ver que no hay nada de lo que tenga que huir. Nada. Tienes que cuestionarle: ¿de dónde huyes? ¿Qué relación es esa de la que quieres escapar? Hazle entender que no está huyendo de una realidad, sino de algo que ha creado en su mente, de una posible situación futura que no se ve capaz de afrontar.


Tienes que diferenciarle entre la realidad que están viviendo en el presente y esa supuesta realidad futura que imagina. Si quiere huir, que lo haga de lo que tienen ahora, no de algo que cree que va a pasar. Pero deja claro que, si se va de aquí, se irá de algo positivo, no de un infierno que ha inventado.


No intentes convencerla de que eres la persona perfecta para ella o de que juntos superarán cualquier dificultad. Eso solo empeorará la situación, porque la persona evitativa se sentirá aún menos merecedora de ese esfuerzo que estás haciendo por ella. En su lugar, cuestiona el por qué y el de dónde de su huida. Hazle ver que no hay nada de lo que tenga que escapar, que lo que tienen es algo fantástico y maravilloso.


Eso sí, debes hacerlo desde una actitud serena y emocionalmente estable, para transmitirle seguridad y valor. Si lo haces de esta manera, te aseguro que la relación mejorará notablemente. No se trata de convencerla, sino de hacerle entender la realidad tal y como es, no la que ella se ha inventado en su mente.


Espero que este resumen te haya resultado útil y aclaratorio. Recuerda que la clave está en cuestionar a esa persona evitativa o con miedo al compromiso sobre sus motivos para huir, en lugar de intentar convencerla de que todo va a ir bien. Eso solo empeorará la situación. Sé firme, pero también comprensivo, y lograrás avanzar en la relación.







No seas así con las personas evitativas, porque acabarás espantándolas. CAMBIA DE ACTITUD

 


En este artículo quiero mostrarte cómo nuestra actitud y forma de relacionarnos puede terminar perjudicando y acabando con las relaciones hacia personas con apego evitativo, filofobia o miedo al compromiso, incluso con aquellas personas que realmente nos importan. Muchas veces, nuestra ansiedad, nuestra ceguera ante nuestros propios patrones, nuestra falta de presencia en el momento actual, nuestra dificultad para ser asertivos y nuestra incapacidad de cuestionar las cosas, son los factores que acaban cargándose esas relaciones.


Entiendo que a veces nos encontramos con personas que tienen sus propios problemas, cargas y dificultades mentales, que no son tan "normales" como otras. Pero lo que quiero destacar es cómo nuestra propia actitud y comportamiento hacen que todo se desmorone y se pierda, a pesar de que en un principio intentemos mantener esa relación.


Me pregunto a menudo por qué las personas siguen repitiendo los mismos patrones una y otra vez, a sabiendas de que no funcionan. 


¿Por qué insistimos en hacer lo mismo, con la esperanza de obtener un resultado diferente? 


Incluso llegamos al punto de atraer a personas similares a nuestra vida, y volvemos a repetir los mismos errores. 


Hay una parte de nosotros que parece no darse cuenta de que cuando algo no funciona, lo mejor es no seguir insistiendo en ello. Deberíamos aprender de esas situaciones, en lugar de aferrarnos a la idea de que hemos hecho lo correcto. Pero en su lugar, solemos culpar a la otra persona, sin querer asumir nuestra propia responsabilidad.


Hay un principio básico en la vida, y es que no podemos controlar los pensamientos, acciones y emociones de los demás. 


Lo único que podemos controlar son nuestras propias acciones. Entonces, ¿de qué sirve empeñarnos en creer que hemos hecho lo correcto, cuando el resultado es nulo? Si lo que buscas es reivindicarte en que has actuado bien, adelante, pero ten en cuenta que el resultado seguirá siendo el mismo.


Mi objetivo es ayudar a las personas a hacer lo correcto dentro de lo que realmente está en su mano. Porque al mejorar a nivel individual, eso también repercute positivamente en la relación con esa persona "evitativa". Y eso es algo que considero sumamente importante.


Te voy a poner un ejemplo concreto. Imagina que en una discusión, la persona evitativa te dice que la solución es casarse. ¿Qué es lo más probable que hagas? En lugar de cuestionar esa propuesta, lo más probable es que caigas en la inercia de esa realidad ficticia que esa persona te está planteando. En lugar de decir "Perdona, ¿de qué me estás hablando?", aceptas esa idea sin más.


Y después, cuando le dices que no es la solución, esa persona se sorprende. Y a partir de ahí, la relación entra en declive. ¿Por qué? Porque cuando tú, en un acto de ansiedad y amor, le dices que lo amas, esa persona te cuestiona el por qué. Esa persona evitativa se pregunta cómo puedes amarla si las cosas van tan mal, si no te escribe, no te habla, no te invita a salir. 


Esa persona probablemente piense que eres emocionalmente dependiente, y que tu amor no tiene sentido dado el trato que le estás dando. Y cuando tú le respondes que uno no elige a quien amar, esa persona se siente abrumada. Piensa que le estás transmitiendo un amor incondicional, cuando en realidad lo que le estás haciendo es daño.


Las personas evitativas suelen evitar tomar iniciativas o dar señales, porque temen que si lo hacen, la otra persona interpretará que quieren algo más serio. Imagina si le dices "¿Quieres tomar un café?", esa persona puede pensar que estás queriendo casarte y formar una familia.


Ves cómo las cosas suceden de una forma determinada. La persona es evitativa, sí, pero si tú quieres que esa relación funcione, no puedes tener esa actitud. Esa persona necesita límites, negación, valor, cosas que tú no le estás dando.




Y cuando intentas convencerla, la relación acaba deteriorándose aún más. Ahora te pregunto, si esa persona volviera a aparecer en tu vida, ¿qué harías? ¿Caerías de nuevo en la misma inercia? ¿Harías lo mismo que hiciste antes? ¿Por qué ibas a hacer algo diferente si dices que la amas?


La mayoría de las personas les cuesta muchísimo decir "Yo no te amo". Pero ¿y si en realidad no es amor, sino dependencia? No puedes seguir definiendo las cosas a tu manera y transmitiendo a los demás lo que crees que significan. Si te estoy ignorando, no puedes decir que eso significa que te amo. 

Y a veces, esa persona evitativa en un principio se esforzó por aparentar ser alguien que no era, para impresionarte. Puso un "maquillaje" exagerado, porque su falta de autoestima le hacía sentir que tenía que dar esa imagen perfecta. Pero luego, cuando se relajó, tú ya te habías enganchado a esa persona, y ella no sabe qué hacer.


Ve que tú no pones límites, que no eres capaz de decirle que no, que no tienes valor. Porque independientemente de cómo te trate, tú vas a seguir amándola. Y cuando le transmites ese amor incondicional, esa persona se siente mal, porque piensa que no está a la altura de lo que tú sientes.


Entonces, empiezan a aparecer las excusas: "Te voy a decepcionar", "No sé si estoy enamorado", "No sé si voy a estar a la altura". Y se retira, buscando algo que le genere menos miedo.


Lo que me preocupa es que, si esa persona vuelve a tu vida, probablemente vuelvas a hacer lo mismo. Deberías plantearte qué imagen vas a proyectar cuando esa persona regrese. Porque si no trabajas en eso ahora, vas a volver a repetir el mismo patrón.


Tienes que aprender a cuestionar esas pequeñas cosas que esa persona te va planteando, a mantener el control del presente, a llenarle la cabeza de realidades y no de palabras vacías como "te amo". Tienes que aprender a pisar el suelo en el que estás, y no elevarte a las nubes. Así generarás seguridad en esa persona y en ti misma, y todo irá mejor.


Espero que este video te haya servido de ayuda. Es un tema complejo, pero fundamental para tener relaciones más sanas y duraderas con personas evitativas, con filofobia o miedo al compromiso. Trabajar en nosotros mismos es la clave

¿Es difícil tener una relación con alguien evitativo o con miedo al compromiso? Aquí te explico

 


Puedo entender la complejidad que supone lidiar con una persona que sufre de filofobia, es decir, el miedo al compromiso y a enamorarse. Estas personas tienen una actitud contradictoria, pues huyen de aquello que está diseñado para brindarles bienestar y felicidad, como es el amor. Su miedo es disfuncional, ya que les impide disfrutar de una de las experiencias más gratificantes del ser humano.


A menudo, nosotros mismos, con nuestras propias carencias y necesidades, complicamos aún más la situación. Intentamos imponer nuestra lógica en una relación que funciona bajo parámetros muy diferentes. Permitimos que la persona evitativa tome el control, aceptando sus decisiones sin cuestionarlas, cuando en realidad deberíamos desafiar esa dinámica.


He querido ilustrar este punto con un ejemplo concreto: 


La persona con la que estaba era evitativa y, al principio, todo parecía maravilloso. Pero, como no supe frenar a tiempo, terminé idealizando la relación, dándole demasiada información y haciéndole creer que todo funcionaría a la perfección. Luego, surgieron las excusas, como la diferencia de edad, y la persona empezó a distanciarse.


En ese momento, en lugar de caer en la queja y la complejidad, debí haber tomado el control de la situación y cuestionado las decisiones de la persona evitativa. Debí haberle hecho ver que sus excusas ya no eran válidas y que podría perder algo valioso. Esto probablemente habría generado una reacción de sorpresa y miedo en ella, pues se habría dado cuenta de que podía perderme.


Quiero dejar claro que el problema muchas veces no radica en la persona evitativa, ni en la complejidad de la situación, sino en las dinámicas que hemos permitido que se establezcan. Si nos mantenemos en una posición de marioneta, dejándonos llevar por la inercia que marca la persona con miedo al compromiso, seremos incapaces de controlar nuestra propia ansiedad, nuestra autoestima y la de nuestra pareja.


En lugar de eso, debemos tomar las riendas de la situación. Debemos generar un entorno propicio para que la persona evitativa pueda superar sus miedos, en lugar de permitirle que se mantenga en su zona de confort. Si le dejamos a la persona evitativa la libertad de decidir cuándo y cómo tener una relación, nunca avanzará.


Es importante entender que, si bien la persona con miedo al compromiso debe trabajar sus propios miedos e inseguridades, nosotros también tenemos un papel fundamental en este proceso. Debemos crear un ambiente que la desafíe a salir de su zona de control, sin caer en la tentación de buscar a otra persona que se ajuste mejor a nuestras necesidades.


En resumen, comprender que la complejidad de la situación no radica en la persona evitativa al 100%, sino en las dinámicas que hemos permitido que se establezcan. Debemos tomar el control, cuestionar las decisiones de nuestra pareja y generar un entorno propicio para que esta pueda superar sus miedos al compromiso. Solo así podremos avanzar juntos hacia una relación saludable y gratificante.







¿Esa persona evitativa o con miedo al compromiso te ha dejado EN SILENCIO? Qué tienes que hacer

 


Cuando nos encontramos en una situación de "contacto cero" con alguien que ha huido por sus miedos al compromiso, es momento de tomar cartas en el asunto. No podemos quedarnos simplemente esperando a que esa persona decida volver cuando sus temores se lo permitan. Eso sería caer en la misma dinámica que nos llevó a este punto muerto.


Lo primero que debemos hacer es romper ese silencio por nuestra propia iniciativa. Sé que puede sonar contradictorio, ya que previamente esa persona nos pidió distancia. Pero si nosotros no damos el primer paso, nada va a cambiar. Eso sí, debemos hacerlo de una manera consciente, sin volver a agobiar o a presionar como en el pasado. Se trata simplemente de retomar la comunicación, de una forma serena y respetuosa.


Una vez roto ese hielo, debemos dejar claro que el pasado ha quedado atrás. Yo he pasado página y es hora de que esa persona también lo haga. No voy a seguir tratándola de una manera especial o diferente a como trato al resto de personas de mi vida. Ahora es uno más, con los mismos tiempos de respuesta y de quedadas que cualquier otro amigo o amiga.


Esto es fundamental transmitírselo de forma clara y contundente. Que vea que mi actitud hacia ella ha cambiado, que ya no hay un trato preferencial. Porque si seguimos alimentando esa dinámica del pasado, lo más probable es que volvamos a caer en los mismos errores. Necesitamos marcar un nuevo rumbo, un nuevo punto de partida.


Y para ello, es clave que cuestionemos todo aquello que esa persona nos diga que no esté directamente asociado al presente. No nos interesa hablar del pasado ni de lo que pueda pasar en un futuro. Nuestro foco está aquí y ahora, en cómo nos estamos relacionando en este momento. Si nos lanza comentarios sobre lo maravillosos que fuimos en el pasado o sobre cómo seremos en el futuro, vamos a cuestionar eso sin entrar en justificaciones.


Porque lo único que podemos controlar es el aquí y el ahora. Y es desde esa perspectiva desde la que vamos a comunicarnos con esa persona. Vamos a ser claros y asertivos en la transmisión de nuestros pensamientos y sentimientos, sin pretender cambiarla ni convencerla de nada. Simplemente vamos a dejar que vea cómo somos nosotros ahora, cómo nos comportamos con ella como con cualquier otra persona importante en nuestra vida.


Y por supuesto, vamos a poner límites sanos en esta relación. Eso es fundamental, especialmente con personas que tienen fobia al compromiso. Necesitamos generar esa seguridad y estabilidad que les permita apoyarse en nosotros, sin caer en arenas movedizas. Si no lo hacemos, estaremos alimentando de nuevo esos miedos disfuncionales.


En resumen, la clave está en tomar el control de la situación de forma consciente y madura. Sin quedarnos esperando pasivamente a que las cosas cambien por arte de magia. Sino siendo nosotros quienes marquemos el nuevo rumbo, dejando claro que el pasado se ha cerrado y que ahora la relación va a discurrir por otros cauces. Eso es lo único que puede generar un cambio real y duradero.


Espero que estas pautas os ayuden a afrontar con éxito este tipo de situaciones. No es fácil, lo sé. Pero si somos capaces de mantener la calma y actuar con firmeza, podremos romper esos ciclos disfuncionales y construir algo nuevo y sano con una persona con apego evitativo, filofobia o miedo a comprometerse o enamorarse.








¿No te escribe? Aquí tienes la actitud que debes mostrarle

 



En este artículo, quiero enseñarte la actitud que debes tomar si te encuentras en una relación con una persona evitativa, que sufre de filofobia o miedo al compromiso. Estas personas a menudo deciden no escribirte, no contestarte, o mantener una comunicación muy fría, distante y monosílaba. ¿Qué debes hacer en esos momentos? ¿Qué actitud debes adoptar si realmente quieres que tu ansiedad no te controle y acabe empeorando aún más la relación, cuando en realidad puedes hacer cosas que la mejoren?


Esto suele convertirse en un bucle repetitivo, porque la actitud habitual de la persona evitativa se materializa en la comunicación. Es decir, deja de hablar, deja de mostrar interés, las conversaciones se vuelven sin sentido y prácticamente se limitan a cumplir. Esta persona se distancia y a veces ni siquiera responde. Esto activa tu ansiedad y la tendencia a pedir más, recriminar o juzgar la situación. Y precisamente, esto es lo que busca la parte inconsciente de la persona evitativa, encontrar un motivo real para decir "¿Ves? Me estás reprochando cosas, me estás echando en cara, todo lo que me dices es negativo, siempre estás enfadada".


Es una actitud egoísta que provoca que tu ansiedad se dispare. Es como la persona que provoca discusiones y luego se queja de que siempre estáis discutiendo. ¿Por qué no dejas de provocar discusiones? Si no las provocaras, te aseguro que yo no te diría nada.


Entonces, ¿qué actitud debes tomar si realmente quieres que la relación y la comunicación con esta persona evitativa mejore? Primero, tienes que dejar de hacer lo negativo, dejar de hacer lo mal. No hace falta que te repita que no debes perseguir, insistir, recriminar, emitir juicios o adoptar una comunicación agresiva. Lo que debes hacer es transmitir de manera asertiva, objetiva e inteligente, lo que realmente se está viendo y viviendo en la relación.


Por ejemplo, si has tomado varias veces la iniciativa de comunicarte y has observado que la otra persona tiene una actitud distante, que tarda en contestar o lo hace de manera monosílaba y sin querer entrar en conversación, en ese momento debes dejar la comunicación ahí, despedirte y marcharte. Repite ese mismo patrón si vuelve a ocurrir. Después de un tiempo de silencio, vuelve a intentarlo, y si observas que la situación es igual y no cambia, vuelve a cortar la comunicación.




Lo que debes transmitir a esa persona es: "He observado que en las últimas conversaciones que hemos tenido, normalmente no suele haber mucho intercambio de información entre nosotros. ¿A ti te gusta que hablemos? Porque la sensación que yo tengo es que no te gusta tanto. Si tienes algún problema en que tú y yo hablemos, o en tomar tú la iniciativa de vez en cuando, me lo puedes decir y sin ningún problema dejaré de comunicarme contigo si tú lo crees conveniente y hay un motivo lógico y razonable".


Esta es la comunicación que debes tener, esta es la actitud que debes adoptar cuando esa persona no te escribe nunca, no toma la iniciativa o cuando lo hace, lo hace con una actitud evitativa, fría y distante. Debes poner sobre la mesa que tú has "pasado página", que te estás comunicando con ella igual que con cualquier otro amigo o amiga, y que ves raro que no esté igual que con ellos.


Esto es para que la persona te ponga sus objeciones, sus motivos, y podáis ir resolviendo pequeñas cosas que, si no se resuelven, se quedan ahí como refuerzo del miedo de esa persona. Si te quedas callado, le estás diciendo a esa persona que el motivo por el cual se ha retirado y el silencio que está manteniendo, es por tu bien, y le estás dando la opción de que refuerce todo ese tipo de pensamiento.


Lo que tienes que hacer es tomar la iniciativa y llevar el control tú, pero con un objetivo: que salgan a la luz los pequeños motivos, los pequeños problemas de comunicación, no los grandes motivos o las grandes emociones. No me interesa emitir juicios ni emociones, solo te transmito lo que ha pasado, lo que se percibe desde fuera, lo que no da lugar a interpretación.


Debes buscar qué información transmites a esa persona que no dé lugar a interpretación, e ir resolviendo eso. Si la persona se engancha a conceptos que no existen, como "es que no es buen momento para que hablemos, todavía necesito más tiempo", ahí cuestionas: "¿Tiempo para qué? No sabía que tu enganche emocional era tal para que necesitaras más tiempo para hablar. No hay ningún problema, si sientes que todavía no has pasado página y necesitas más tiempo para procesarlo, lo entiendo y lo comprendo. Yo te dejo tranquilo un tiempo para que vayas procesando la pérdida de haberme tenido".


Claro, para eso sacamos cosas y conflictos a la mesa, para poder resolverlos de manera asertiva, objetiva e inteligente, no yendo a lo loco y poniendo nuestras carencias encima de la mesa.


Esta es la actitud que debes tener cuando una persona evitativa no te escribe nunca, no toma iniciativa o cuando lo hace, lo hace de manera evitativa. 









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